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miércoles, 27 de enero de 2016

La Infección por el VIH Predispondría a Personas de Mediana Edad a Experimentar Fragilidad

Un índice de masa corporal bajo y un índice cintura-cadera elevado aumentarían el riesgo de padecer fragilidad.

Un estudio publicado en AIDS ha concluido que las personas con el VIH de mediana edad presentarían una mayor fragilidad que la población general de la misma edad.

En el contexto del envejecimiento, se define como fragilidad a un síndrome que incluye debilidad muscular, pérdida no intencionada de peso, debilidad muscular, agotamiento físico, lentitud en el desplazamiento y bajos niveles de actividad.

Suele medirse a través de cuestionarios para caracterizar la presencia e intensidad de dicho síndrome.

Las causas de la fragilidad suelen ser múltiples y entre ellas pueden encontrarse osteoporosis, sarcopenia o atrofia muscular, entre otras. Independientemente de la combinación de causas subyacentes, la fragilidad se asocia a una mayor probabilidad tanto de experimentar enfermedades como de fallecer.

En personas con el VIH se ha observado ya una mayor prevalencia de fragilidad que en la población general, probablemente por una combinación de factores tales como los efectos inflamatorios de la infección crónica por el VIH, la presencia de enfermedades relacionadas y los efectos secundarios de algunos antirretrovirales.

Para ahondar en los conocimientos relativos a la conexión entre la infección por el VIH y la fragilidad o la prefragilidad (una forma de fragilidad moderada, posiblemente reversible), investigadores del estudio de la cohorte holandesa Dutch AGEh IV llevaron a cabo un estudio que incluyó a 521 personas con VIH y 513 personas sin VIH con características demográficas similares a las que tenían el virus, que actuaron como controles.

Todos los participantes tenían una edad de, como mínimo, 45 años en el momento de la inclusión.

Todos los pacientes entraron en el estudio entre los años 2010 y 2012.

En todos los participantes se valoró la presencia de fragilidad o prefragilidad a través de los criterios establecidos por Fried y colaboradores: pérdida de peso no intencionada de 4,5 Kg en el año previo o de 2,3 Kg en los últimos 6 meses; baja actividad física; agotamiento físico; poca fuerza al agarrar objetos; y baja velocidad al caminar.

Se consideró que las personas presentaban fragilidad si cumplían, como mínimo, tres de los criterios y prefragilidad si cumplían con uno o dos de ellos.

Los participantes tenían una mediana de 53 años. En el estudio, las personas con el VIH presentaron una probabilidad de estar coinfectadas por el virus de la hepatitis C (VHC), de padecer comorbilidades y de sufrir depresión significativamente superior a la de las personas sin el VIH.

Los pacientes con el VIH llevaban diagnosticados una mediana de 12 años, el 94% tomaban terapia antirretroviral y el 93% de quienes tomaban tratamiento tenían carga viral indetectable.

El porcentaje de participantes con fragilidad (11 y 3% de las personas con y sin el VIH, respectivamente) y el de aquellos con prefragilidad (51 y 36% de las personas con y sin el VIH, respectivamente) fue significativamente superior en el grupo de personas con el VIH (p menor 0,001, en ambos casos).

Dicha diferencia significativa se mantuvo en todos los grupos de edad.

La relación entre la fragilidad y el VIH se mantuvo tras ajustar los resultados en función de edad, sexo, etnia, hábito tabáquico, coinfección por el VHC, presencia de comorbilidades o depresión (cociente de probabilidades ajustado [CPa]: 2,16; intervalo de confianza del 95% [IC95%]: 1,66-2,83; p menor 0,001).

Al tener en cuenta el índice cintura-cadera (una medición anatómica utilizada como factor de predicción de diversas patologías crónicas asociadas al envejecimiento tales como diabetes o enfermedades cardiovasculares), la relación entre el VIH y la fragilidad disminuyó, aunque se mantuvo significativa (CPa: 1,93; IC95%: 1,46-2,55; p menor 0,001).

Este hecho también ocurrió en el caso del índice de masa corporal (CPa: 1,74; IC95%: 1,31-2,32; p menor 0,001).

Las personas con el VIH y un índice de masa corporal (IMC) inferior a 20Kg/m2 presentaron un incremento de más de 6 veces del riesgo de experimentar fragilidad respecto a aquellas personas con el VIH y un índice de masa corporal superior (cociente de probabilidades [CP]: 6,14; IC95%: 3,10-12,18; p menor 0,001).

Al analizar factores vinculados únicamente al grupo con el VIH se observó que recibir tratamiento prolongado con inhibidores de la proteasa (CP: 1,05/año de tratamiento; IC95%: 1,01-1,10; p= 0,01) y un mayor tiempo en situación de inmunosupresión (CP: 1,14/año de tratamiento; IC95%: 1,00-1,30; p= 0,05) se relacionaron con la fragilidad.

No obstante, al ajustar los resultados en función del recuento de CD4 nadir y el IMC la relación significativa de ambos factores se perdió.

En cambio, tener un IMC actual inferior a 20 Kg/m2 (CP: 2,83; IC95%: 1,26-6,37; p= 0,01), un IMC nadir inferior a 20 Kg/m2 (CP: 2,51; IC95%: 1,46-4,31; p= 0,001) y tener un índice cintura-cadera elevado (CP: 1,79 por cada elevación de 0,1; IC95%: 1,32-2,41; p menor 0,001) fueron factores fuertemente asociados a una mayor fragilidad pese a ajustar los resultados respecto a diversos factores de confusión.

Los resultados del presente estudio muestran como la infección por el VIH se relaciona con un mayor grado de fragilidad, que se puede acentuar o verse modulado por otros factores vinculados al VIH (tratamiento antirretroviral, inmunosupresión) o no vinculados (al menos directamente) con dicha infección (índice cintura-cadera e índice de masa corporal).

Estos hallazgos pueden ser interesantes para protocolizar adecuadamente el seguimiento de las personas con el VIH de mediana edad o mayores, de manera que pueda prevenirse el desarrollo de la fragilidad antes de que esta sea irreversible (por ejemplo, cuando la persona aún se encuentra en situación de pre fragilidad).

Fuente: Aidsmap
Referencia: Kooij KW et al. HIV infection is independently associated with frailty in middle-aged HIV type 1-infected individuals compared with similar but uninfected controls. AIDS 30: 241-250, 2016.




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