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sábado, 18 de julio de 2026

La Lipodistrofia Asociada al VIH podría Identificar a Personas con Mayor Carga de Comorbilidades

Durante años, la lipodistrofia asociada al VIH (HAL) se interpretó principalmente como un efecto adverso de algunos tratamientos antirretrovirales utilizados durante los primeros años de la epidemia. 

Sin embargo, un estudio publicado en la revista AIDS Care sugiere que hoy también puede aportar otra información clínica. 

Las personas con VIH que presentan HAL no solo muestran alteraciones en la distribución de la grasa corporal. También concentran una mayor carga de enfermedades crónicas, incluso cuando mantienen un buen control del virus gracias al tratamiento antirretroviral. 

Los investigadores analizaron los datos de más de 13.000 personas con VIH atendidas en Washington (Estados Unidos). Observaron que quienes tenían HAL presentaban con más frecuencia diabetes, hipertensión arterial, enfermedad cardiovascular, enfermedad renal crónica, determinados tipos de cáncer y trastornos de salud mental. 

El estudio no demuestra que la lipodistrofia sea la causa de estas enfermedades. Sí plantea, en cambio, que podría actuar como un indicador de personas con una mayor complejidad clínica y que requieren un seguimiento especialmente cuidadoso. 

Una complicación que marcó una etapa del tratamiento del VIH La lipodistrofia asociada al VIH engloba un conjunto de alteraciones en la distribución de la grasa corporal. 

Puede manifestarse como pérdida de grasa (lipoatrofia), acumulación de grasa (lipohipertrofia) o una combinación de ambas. Durante la primera década de la terapia antirretroviral, la HAL llegó a convertirse en una de las complicaciones más temidas. 

Además de favorecer alteraciones metabólicas, podía modificar de forma muy visible el aspecto físico de la persona. 

La pérdida de grasa en la cara o en las extremidades, así como la acumulación de grasa en el abdomen o la nuca, suponían para muchas personas una fuente de estigma. 

También hacían visible una infección que hasta entonces podía pasar desapercibida. Menos frecuente, pero todavía importante 

Los investigadores utilizaron los datos de la DC Cohort, una cohorte longitudinal que reúne información clínica de personas con VIH atendidas en 14 centros sanitarios de Washington. 

Entre 2011 y 2024 identificaron 325 casos de HAL entre 13.025 participantes, lo que supone una prevalencia del 2,5 %. También comprobaron que el número de nuevos diagnósticos fue disminuyendo a lo largo del periodo estudiado. 

Al mismo tiempo aumentó el uso de tratamientos antirretrovirales modernos, especialmente los basados en inhibidores de la integrasa. Estos resultados confirman que la HAL es hoy mucho menos frecuente que hace dos décadas.

Sin embargo, el estudio también muestra que su presencia sigue teniendo interés clínico. 

No debería interpretarse como una complicación exclusivamente histórica. 

Más enfermedades crónicas, aunque el VIH esté bien controlado Uno de los hallazgos más llamativos fue que las personas con HAL no presentaban un peor control de la infección por el VIH. Al contrario. 

Eran personas de mayor edad, llevaban más tiempo viviendo con el virus, mostraban con más frecuencia recuentos elevados de linfocitos CD4 y tenían una mayor proporción de carga viral suprimida que quienes no presentaban HAL. 

El principal resultado apareció al analizar las enfermedades asociadas. 

Tras ajustar los resultados por edad, sexo, vía de transmisión del VIH, control virológico y otras variables, las personas con HAL presentaban mayores probabilidades de padecer diabetes, hipertensión arterial, cardiopatía coronaria, infarto de miocardio, enfermedad renal crónica, asma, cáncer y trastornos de salud mental. Una posible señal de multimorbilidad 

Los resultados permiten interpretar la HAL desde una perspectiva más amplia. Además de una alteración corporal, podría ser una señal de multimorbilidad, un término que describe la coexistencia de varias enfermedades crónicas en una misma persona. Esta idea cobra especial importancia en la actualidad. 

Gracias al tratamiento antirretroviral, muchas personas con VIH alcanzan edades avanzadas con una infección bien controlada. El reto ya no consiste solo en mantener la carga viral indetectable. 

También pasa por prevenir, detectar y tratar las enfermedades que pueden aparecer con el paso de los años. 

Desde este punto de vista, la presencia de HAL podría animar a revisar de forma más sistemática otros aspectos de la salud, como el riesgo cardiovascular, la función renal, el metabolismo o la salud mental. Un estudio que abre nuevas preguntas 

Los investigadores insisten en que los resultados deben interpretarse con prudencia. 

El diseño observacional no permite establecer relaciones de causa y efecto. No puede determinar si la HAL favorece la aparición de estas enfermedades, si todas comparten mecanismos biológicos o si la lipodistrofia es simplemente una manifestación de una historia clínica más compleja. 

El estudio presenta además varias limitaciones. Los casos de HAL se identificaron mediante códigos diagnósticos registrados en la historia clínica electrónica o por la prescripción de tratamientos específicos. 

No se confirmó cada caso mediante una revisión clínica individual. Tampoco fue posible diferenciar entre los distintos tipos de lipodistrofia ni establecer con precisión cuándo aparecieron las diferentes comorbilidades respecto al diagnóstico de HAL. 

Otro dato llamativo es que solo 23 de las 325 personas con HAL recibían tratamiento específico para esta condición, alrededor del 7 %. El estudio no permite conocer las razones. 

Sin embargo, este hallazgo plantea la posibilidad de que la HAL continúe siendo una complicación infradiagnosticada o insuficientemente tratada en algunos pacientes. 



Website AIDS Care: 
https://www.tandfonline.com/journals/caic20

Los Casos de Cáncer se Acercan a los 21 Millones en todo el Mundo, y se Prevé que la Carga de la Enfermedad Aumente Considerablemente para 2050

Atlanta – Nuevos hallazgos en un informe liderado por la Sociedad Americana contra el Cáncer (ACS) publicado hoy [8 de julio] revelan un panorama urgente de la creciente carga mundial del cáncer y subrayan el potencial para salvar vidas de una prevención más eficaz y un acceso equitativo a la atención médica. 

Según las Estadísticas Mundiales del Cáncer, 2026, casi 21 millones de personas fueron diagnosticadas con cáncer y 9,8 millones murieron a causa de la enfermedad en todo el mundo en 2024. 

Las estimaciones muestran que aproximadamente 1 de cada 5 personas en el mundo desarrollará cáncer a lo largo de su vida; 1 de cada 9 hombres y 1 de cada 13 mujeres morirán a causa de la enfermedad. 

Se proyecta que el número de casos de cáncer alcanzará los 34 millones para 2050, un aumento del 67 % con respecto a 2024, calculando únicamente en el envejecimiento y el crecimiento de la población. 

Este importante informe es obra de investigadores de la ACS y la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), la agencia de cáncer de la Organización Mundial de la Salud (OMS). 

El estudio se publica hoy [8 de julio] en CA: A Cancer Journal for Clinicians , la revista insignia de la ACS, y está disponible en cancer.org. 

"El cáncer es uno de los mayores desafíos de salud pública del siglo XXI y una barrera importante para aumentar la esperanza de vida en todo el mundo. 

**Las tasas de incidencia de cáncer variaron aproximadamente entre 4 y 5 veces entre las distintas regiones, observándose las tasas más altas en Australia/Nueva Zelanda y las más bajas en algunas partes de África y el sur de Asia central. 

**Las tasas de mortalidad variaron hasta duplicarse, observándose las tasas más altas en Europa del Este entre los hombres y en Melanesia entre las mujeres. 

**El cáncer de pulmón encabeza la lista mundial tanto en nuevos diagnósticos como en muertes, una carga impulsada en gran medida por el tabaco. En 2024, se registraron casi 2,6 millones de nuevos casos (el 13 % de todos los cánceres) y 1,9 millones de muertes por esta enfermedad (el 19 % de todas las muertes por cáncer). 

**El cáncer de mama femenino ocupó el segundo lugar en incidencia a nivel mundial, con 2,4 millones de casos nuevos y 694.000 muertes, y fue el cáncer más frecuente entre las mujeres tanto en incidencia como en mortalidad. 

**Las mujeres de África Occidental tienen el doble de probabilidades de morir de cáncer de mama que las mujeres de Australia y Nueva Zelanda, a pesar de tener solo la mitad de la tasa de incidencia, lo que refleja el acceso desigual al diagnóstico y al tratamiento. 

**El cáncer colorrectal fue el tercer cáncer más diagnosticado y la segunda causa principal de muerte por cáncer a nivel mundial, con más de 2 millones de casos nuevos y 918.000 fallecimientos.

**El cáncer de hígado representó 843.000 nuevos casos y 732.000 muertes, ocupando el tercer lugar en mortalidad por cáncer. 

**El cáncer de próstata fue el segundo cáncer más diagnosticado en hombres y la cuarta causa principal de muerte por cáncer, con 1,5 millones de casos nuevos y 420 000 fallecimientos. 

Las tasas de mortalidad fueron desproporcionadamente más altas en el Caribe y el África subsahariana, donde esta enfermedad suele ser la principal causa de muerte por cáncer en hombres.

**El cáncer de estómago causó alrededor de 980.000 nuevos casos y 642.000 muertes, ocupando el quinto lugar tanto en incidencia como en mortalidad, con las tasas más altas registradas en Asia Oriental. 

**El cáncer de cuello uterino, en gran medida prevenible mediante la vacunación contra el VPH y las pruebas de detección, es la principal causa de muerte por cáncer en mujeres en 26 países, principalmente en el África subsahariana y también en partes de América del Sur y Central. 

**El cáncer de páncreas causó casi medio millón de muertes (491.000), ocupando el sexto lugar en mortalidad, a pesar de ocupar solo el undécimo lugar en incidencia. 

**El cáncer de tiroides representó casi un millón de casos nuevos en todo el mundo (959.000), lo que lo sitúa como el sexto cáncer más diagnosticado a nivel mundial.

"Cada región se enfrenta a desafíos oncológicos diferentes, por lo que cada país necesita un plan único para mitigar la creciente carga de esta enfermedad. 

Sin embargo, la prevención del cáncer debe ser la máxima prioridad de todos los países", afirmó el Dr. Ahmedin Jemal , vicepresidente sénior de vigilancia y equidad en salud de la Sociedad Americana contra el Cáncer y coautor del estudio. 

“Debemos intensificar los esfuerzos para ayudar a las personas a dejar de fumar, evitar infecciones relacionadas con el cáncer, abstenerse del alcohol, mantener un peso saludable y hacer más ejercicio a diario”. 



Website CA: A  Cáncer Journal for Clinicians: 
https://acsjournals-onlinelibrary-wiley-com

El VIH Agrava más el Riesgo Hepático por Hepatitis C en Mujeres que en Hombres

Las mujeres con el VIH e infección crónica por el virus de la hepatitis C (VHC) podrían tener un riesgo especialmente elevado de desarrollar enfermedad hepática avanzada. 

Así lo sugiere un amplio estudio poblacional realizado en Ontario (Canadá), que incluyó a más de 65.000 personas con infección activa por el VHC seguidas entre 1999 y 2018. 

La hepatitis C crónica puede evolucionar lentamente durante años. Con el tiempo puede provocar fibrosis, cirrosis, cáncer hepático y fallo hepático. 

La coinfección por el VIH se ha asociado tradicionalmente con una progresión más rápida del daño hepático. Sin embargo, el papel del sexo biológico y de los factores de género no estaba del todo claro. Una de las razones es que las mujeres han estado infrarrepresentadas en muchas cohortes clínicas. 

Esto limita la capacidad de detectar diferencias relevantes en la evolución de la enfermedad hepática. En este estudio se incluyeron 65.151 personas con hepatitis C. 

Durante el seguimiento, 21.998 mujeres y 41.015 hombres permanecieron sin coinfección por el VIH. Otras 460 mujeres y 1.678 hombres presentaban coinfección por ambos virus. 

**Una interacción relevante entre sexo y VIH 
Los resultados mostraron que el efecto del VIH sobre la enfermedad hepática no fue igual en mujeres y hombres. 

Entre las personas con hepatitis C, las mujeres con coinfección por el VIH tuvieron un 44% más de riesgo de desarrollar cirrosis que las mujeres con hepatitis C sin el VIH. 

Además, su probabilidad de sufrir descompensación hepática fue más del doble. 

La descompensación hepática es una fase avanzada de la enfermedad en la que el hígado pierde capacidad para realizar funciones esenciales. 

Suele indicar un deterioro clínico importante. Que esta complicación fuera especialmente frecuente entre las mujeres con el VIH y hepatitis C refuerza la necesidad de mantener una vigilancia hepática estrecha en este grupo. 

En términos absolutos, la cirrosis fue más frecuente entre los hombres sin el VIH, con 3.711 casos por 100.000 persona-años de seguimiento. 

La descompensación hepática, en cambio, fue más común entre las mujeres con el VIH, con 1.575 casos por 100.000 persona-años. El cáncer hepático fue más frecuente entre los hombres con el VIH, con 1.883 casos por 100.000 persona-años. 

No obstante, esta mayor incidencia no significa que el efecto del VIH sobre el riesgo de cáncer hepático fuera diferente entre mujeres y hombres. 

Para analizar esta cuestión, el estudio utilizó una medida estadística denominada exceso relativo de riesgo debido a la interacción. 

Se detectó una interacción significativa para la cirrosis y la descompensación hepática, pero no para el carcinoma hepatocelular. 

**Posibles explicaciones biológicas y sociales 
Entre las personas con hepatitis C sin el VIH, los hombres presentaron un mayor riesgo de cirrosis, descompensación hepática y cáncer de hígado que las mujeres. 

Este patrón coincide con investigaciones previas. Se ha atribuido, en parte, al posible efecto protector de los estrógenos y a una mayor probabilidad de aclaramiento espontáneo del VHC o de respuesta al tratamiento antiviral en las mujeres. 

Sin embargo, la coinfección por el VIH parece alterar esta ventaja relativa. Los investigadores plantean que este mayor impacto del VIH en las mujeres podría explicarse por una combinación de factores biológicos y sociales. 

Entre los factores biológicos se menciona una mayor susceptibilidad a la hepatotoxicidad y a las alteraciones metabólicas relacionadas con algunos tratamientos antirretrovirales. 

Ambos factores podrían contribuir al daño hepático o favorecer interrupciones del tratamiento. A ello se suman barreras de acceso y continuidad asistencial que afectan de forma particular a muchas mujeres con el VIH. 

El estigma, la discriminación en el sistema sanitario, las responsabilidades de cuidados, las dificultades de transporte y otros determinantes sociales pueden retrasar el seguimiento, el tratamiento de la hepatitis C o el acceso a la atención especializada. 

Los hallazgos tienen implicaciones clínicas claras. En las mujeres con el VIH y hepatitis C, el control de la salud hepática debería ser especialmente proactivo. 

Esto incluye evaluar la fibrosis, vigilar la aparición de signos de cirrosis y facilitar un acceso temprano al tratamiento antiviral frente al VHC. 

Aunque los antivirales de acción directa permiten curar la hepatitis C en la mayoría de los casos, las personas con daño hepático avanzado siguen necesitando seguimiento. 

El riesgo de complicaciones puede persistir incluso después de lograr la curación virológica. 



Website Ovid: 
https://www.ovid.com/

El Sedentarismo Prolongado se Relaciona con una Mayor Mortalidad por Cáncer

Según un estudio publicado en PLOS Medicine , los periodos prolongados de inactividad física, como estar sentado durante horas seguidas, se asocian con un mayor riesgo de muerte por cáncer. 

La buena noticia es que sustituir parte del sedentarismo por breves o ligeras pausas para moverse podría reducir la mortalidad. 

«El riesgo de cáncer asociado al sedentarismo es específico de un sedentarismo prolongado», concluyeron los autores del estudio. «Sustituir el sedentarismo prolongado por actividad física se asocia a un menor riesgo de cáncer». 

Un creciente número de estudios demuestra que la actividad física se asocia con un menor riesgo de desarrollar cáncer y mejores resultados tanto para pacientes como para supervivientes. 

Si bien la inactividad prolongada es un riesgo conocido para la salud, su papel en la evolución del cáncer aún no se comprende del todo. 

La mayoría de las guías se centran en el tiempo total de actividad física, pero algunas personas que realizan los 150 minutos recomendados de actividad de intensidad moderada a la semana siguen pasando horas al día sentadas en sus trabajos de oficina. Ziyi Zhou, doctora de la Universidad de Glasgow, y sus colegas exploraron las diferencias entre el sedentarismo prolongado e interrumpido en relación con los resultados del cáncer. 

Analizaron la incidencia y la mortalidad por cáncer en general y para 23 tipos diferentes de cáncer, ajustando los resultados según factores demográficos, socioeconómicos y de estilo de vida. 

El análisis incluyó a 91.292 participantes del Biobanco del Reino Unido en Inglaterra, Escocia y Gales que registraron su actividad física mediante un acelerómetro de muñeca durante siete días. Más de la mitad (56%) eran mujeres, casi todos eran blancos y la edad promedio era de 56 años. Se excluyó a las personas con antecedentes de cáncer. 

Durante un período de seguimiento medio de aproximadamente 12 años, cerca del 14% desarrolló cáncer y alrededor del 2% falleció a causa de esta enfermedad. 

Los investigadores descubrieron que cada hora adicional de sedentarismo ininterrumpido se asociaba con un riesgo un 10 % mayor de mortalidad general por cáncer.

El sedentarismo prolongado también se asoció con un pequeño, pero estadísticamente significativo, aumento en la incidencia de cáncer. 

Por el contrario, reemplazar una hora de sedentarismo ininterrumpido con actividad física ligera se asoció con un riesgo un 12 % menor de muerte por cáncer, y reemplazar 30 minutos al día con actividad moderada se relacionó con una reducción del 8 %. 

Incluso añadir tan solo cinco minutos de actividad vigorosa se asoció con una reducción del 22 %. 

Se observaron patrones similares para los cánceres relacionados con la obesidad, las neoplasias malignas relacionadas con la diabetes y los cánceres de mama, pulmón y boca, la leucemia y el linfoma no Hodgkin. 

Al analizar sus hallazgos, los investigadores señalaron que el sedentarismo prolongado promueve la inflamación crónica y suprime la función inmunitaria, mientras que breves periodos de actividad pueden mejorar la respuesta metabólica. 

Aunque observaron asociaciones claras entre una mayor actividad física y mejores resultados en el tratamiento del cáncer, este estudio no pudo demostrar si interrumpir los periodos prolongados de sedentarismo era una causa directa de la reducción de la incidencia o la mortalidad por cáncer. 

Además, un mayor tiempo de sedentarismo se asoció con otros factores de riesgo de cáncer, como la privación económica, un mayor consumo de carne roja y un menor consumo de frutas y verduras. 

«Estos hallazgos sugieren que no solo la cantidad total de tiempo sedentario, sino también cómo se acumula, puede ser importante para el riesgo de cáncer», escribieron los autores del estudio. 

«Reducir los períodos prolongados e ininterrumpidos de sedentarismo y reemplazarlos con actividad física, incluso de baja intensidad, podría ser un objetivo práctico para futuras intervenciones». 



Website PLOS Medicine: 
https://journals.plos.org/plosmedicine/

Cuando el Estigma Dificulta pedir Ayuda, algunas Personas podrían Encontrar en los Chatbots un Primer Espacio para Empezar a Hablar

Cada vez más personas utilizan chatbots para resolver dudas, buscar información o pedir apoyo sobre cuestiones personales. 

Este fenómeno también empieza a observarse en el ámbito de la salud, donde algunas personas recurren a estos sistemas para aclarar dudas o expresar preocupaciones relacionadas con su bienestar físico o emocional. 

Hablar de la orientación sexual, de las prácticas sexuales o del VIH puede seguir resultando difícil para muchas personas. El miedo al juicio, al rechazo o a la discriminación puede retrasar la búsqueda de información y apoyo. 

En ese contexto, algunas herramientas digitales podrían ofrecer un primer espacio para iniciar una conversación, aunque su papel debe entenderse con cautela. 

Un estudio publicado en AIDS Care ha analizado cómo viven este proceso hombres gais en China. Sus resultados muestran que el estigma no lleva directamente a compartir información íntima. En realidad, interviene a través de un proceso más complejo en el que participan el estrés, la necesidad de hablar de lo que se siente y las dudas sobre la privacidad. 

**Antes de hablar de la salud, muchas personas necesitan hablar de cómo se sienten 
El hallazgo principal del estudio rompe una idea que podría parecer intuitiva. El estigma, por sí solo, no hizo que los participantes se sintieran más cómodos compartiendo información muy personal. Los investigadores observaron un recorrido diferente. 

Las personas que percibían más estigma también tendían a experimentar más estrés. 

Ese malestar parecía favorecer que empezaran hablando con el chatbot de sus emociones, preocupaciones o inquietudes. Solo después aumentaba la comodidad para abordar cuestiones más íntimas relacionadas con la orientación sexual o la salud sexual. 

Los autores interpretan que muchas personas no empiezan hablando directamente de aquello que más les preocupa. Antes necesitan comprobar que el espacio donde conversan les transmite seguridad. 

En ese sentido, hablar primero de cómo uno se siente podría facilitar más adelante conversaciones sobre aspectos mucho más personales. 

**La confianza también depende de la privacidad 
El estudio identificó otro elemento importante. Las preocupaciones sobre la privacidad pueden frenar ese proceso de apertura. Aunque una persona se sintiera cómoda expresando sus emociones, el temor a cómo podrían utilizarse o protegerse sus datos personales reducía la disposición a compartir información más sensible. 

Este resultado recuerda que la confianza no depende solo de sentirse libre de juicios. También exige percibir que la información personal será tratada de forma segura y confidencial. 

**Un posible complemento para iniciar la conversación, pero no un sustituto de la atención sanitaria 
Los autores recuerdan que estos resultados deben interpretarse con prudencia. El estudio se realizó únicamente con hombres gais residentes en China y se basó en una encuesta realizada en un momento concreto. 

Por ello, no permite demostrar relaciones de causa y efecto ni asumir que las conclusiones puedan aplicarse a otros países o poblaciones. 

Además, evaluó la comodidad percibida para compartir información, no el comportamiento real de las personas cuando utilizan un chatbot.

También es importante señalar que el estudio se refería a sistemas conversacionales de inteligencia artificial en general, no a herramientas sanitarias específicas diseñadas para la atención del VIH o de otras infecciones de transmisión sexual. 

Aun así, el trabajo aporta una idea de interés para la salud pública. Cuando el estigma dificulta hablar con otras personas, algunas herramientas digitales podrían facilitar un primer espacio para expresar emociones e iniciar una conversación. 



Website AIDS Care: 
https://www.tandfonline.com/journals/caic20

Una Nueva Vacuna contra el VIH Muestra un Éxito sin Precedentes en un Estudio Preclínico

La Jolla, CA — Una nueva vacuna contra el VIH desarrollada por el Instituto de Inmunología de La Jolla (LJI), científicos de Scripps Research e IAVI tiene el potencial de proteger a los humanos contra la infección por VIH y el SIDA. 

Esta vacuna es la primera en generar una gran cantidad de anticuerpos neutralizantes de amplio espectro que combaten el virus en primates. 

«Esto representa un gran éxito», afirma Shane Crotty, PhD , profesor y director científico del LJI , quien codirigió la investigación con William Schief, PhD, profesor de Scripps Research . «Desarrollamos una vacuna exitosa desde cero, lo que requirió un profundo conocimiento del sistema inmunitario». 

Esta innovadora investigación, publicada en Nature , es el resultado de 14 años de colaboración entre el Instituto de Inmunología de La Jolla y Scripps Research, en el marco del Consorcio Scripps para el Desarrollo de Vacunas contra el VIH/SIDA (CHAVD). «Este ha sido uno de esos proyectos del tipo de las misiones Apolo a la Luna, donde existe un objetivo excepcional y el equipo debe lograr una infinidad de descubrimientos e invenciones en el proceso», afirma Crotty. 

**La nueva vacuna actúa interviniendo en un proceso llamado maduración de las células B.
Las células B producen anticuerpos. Al igual que muchas células inmunitarias, las células B tienen una etapa inicial "ingenua" antes de estar listas para producir anticuerpos. 

Las células B comienzan a madurar una vez que reciben la señal de que un patógeno, como un virus, está intentando atacar. Las células B reconocen fragmentos de la estructura molecular de ese patógeno y comienzan a producir anticuerpos que pueden unirse a dicha estructura y detener la infección. 

Las células B pueden tardar un poco en encontrar el punto exacto de un patógeno. 

Pero siguen intentándolo. A medida que maduran, ajustan su producción de anticuerpos, perfeccionando sus estructuras para unirse al patógeno precisamente en los puntos vulnerables.

Los científicos describen el desarrollo de las células B como un proceso de entrenamiento o un campo de entrenamiento intensivo. En la mayoría de los casos, el cuerpo queda con un ejército de células B bien entrenado. 

**Probando la nueva vacuna 
Era hora de volver al campo de entrenamiento de las células B. Los científicos estudiaron qué hacía especiales a las células B que luchan contra el VIH. Luego revirtieron el proceso para ver exactamente cómo maduraban esas células B.

Al analizar retrospectivamente el proceso de maduración, los investigadores pudieron rastrear cómo cambiaban las células B al ver partes específicas de la estructura del VIH. 

El equipo descubrió que las células B maduraban para producir anticuerpos neutralizantes de amplio espectro tras observar en sus primeras etapas partes de la proteína de la envoltura externa del VIH. Dado que estos sitios virales desencadenaban una respuesta inmunitaria, los científicos los denominaron "antígenos".

Una vacuna eficaz contra el VIH probablemente necesitaría incluir modelos de estos antígenos. 

Estos antígenos funcionarían como fichas de identificación de los delincuentes más buscados de Estados Unidos. 

Si las células B vieran esos antígenos de forma temprana y frecuente, se volverían muy eficientes reconociendo e incluso neutralizando el VIH. "Intentábamos imitar la progresión de esos anticuerpos neutralizantes", afirma Madden. 

En una proeza de ingeniería molecular, el Laboratorio Schief desarrolló moléculas de vacuna que se asemejaban a los antígenos reales del VIH. 

Posteriormente, los científicos colaboraron con el Centro Nacional de Investigación de Primates de Emory para probar esta posible vacuna contra el VIH en una especie de primate no humano llamada macaco rhesus. 

Los investigadores administraron primero una vacuna de "preparación" destinada a activar las células B vírgenes de cada animal. Posteriormente, los animales recibieron una serie de dosis de refuerzo para ayudar a que sus células B se desarrollaran correctamente. 

**Llevar la vacuna contra el VIH a los seres humanos 
El laboratorio Crotty planea investigar cómo podrían modificar el esquema de dosis de refuerzo para que la vacuna contra el VIH sea aún más efectiva. «Fue increíble obtener esos resultados, pero por supuesto nos gustaría ver una respuesta en el 100 % de los animales», dice Madden. 

Es importante destacar que los anticuerpos encontrados en los animales de experimentación se asemejaban exactamente a los anticuerpos neutralizantes de amplio espectro observados en aquellos pocos humanos que produjeron sus propios anticuerpos neutralizantes. 

Es evidente que nuestro sistema inmunitario puede generar estos potentes anticuerpos, con el entrenamiento adecuado. 

«Creemos que este enfoque de vacunación tiene aún más probabilidades de éxito en humanos, debido a la inmunogenética», afirma Crotty. 



Website Nature: 
https://www-nature-com

Las Personas con VIH tienen Mayor Riesgo de contraer Herpes Zóster

Las personas que viven con el VIH tienen aproximadamente el doble de probabilidades que sus pares VIH negativos de desarrollar herpes zóster, más conocido como culebrilla, pero la vacunación puede cerrar esta brecha, según un estudio canadiense publicado en el Journal of Infectious Diseases . 

El herpes zóster es una erupción dolorosa causada por el virus varicela-zóster (VVZ), que también causa la varicela. 

Al igual que otros virus de la familia del herpes, el VVZ provoca una infección de por vida. 

Antes de la introducción de la vacuna contra la varicela en la década de 1990, la mayoría de las personas contraían el VVZ durante la infancia. 

Tras la recuperación, el virus establece una infección latente en los nervios y puede reactivarse más adelante en la vida para causar herpes zóster. 

Aproximadamente uno de cada tres adultos no vacunados desarrollará herpes zóster a lo largo de su vida, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Esto suele ocurrir en personas mayores, pero las personas con VIH y otras con inmunidad debilitada son susceptibles a cualquier edad y pueden presentar síntomas más graves. 

Los CDC recomiendan la vacuna Shingrix para personas de 50 años o más y para adultos jóvenes con inmunidad comprometida. Julio Montaner, MD, del Centro de Excelencia en VIH/SIDA de la Columbia Británica en Vancouver, y sus colegas compararon la incidencia del herpes zóster, la recurrencia, los factores de riesgo asociados y los resultados posteriores a la vacunación entre personas con y sin VIH. 

Este estudio retrospectivo de cohortes emparejadas, basado en la población, utilizó datos de historias clínicas de 9053 adultos seropositivos que iniciaron tratamiento antirretroviral en la Columbia Británica y un número igual de personas seronegativas, recopilados entre 2000 y 2019. 

Canadá también recomienda la vacunación contra el herpes zóster para la población general a partir de los 50 años. 

En general, la incidencia de herpes zóster, o casos nuevos, fue significativamente mayor entre las personas que viven con VIH en comparación con sus pares VIH-negativos (14,5 frente a 6,9 casos por 1000 personas-año, respectivamente). 

La recurrencia del herpes zóster también fue aproximadamente el doble de común. 

Entre las personas VIH positivas, un recuento bajo de CD4, la falta de supresión viral y una mayor carga de comorbilidades se asociaron con un mayor riesgo. 

Pero incluso las personas con un tratamiento antirretroviral eficaz con una carga viral indetectable y un recuento adecuado de CD4 seguían teniendo un mayor riesgo que las personas sin VIH. Sin embargo, el riesgo varía según el estado de vacunación. 

Entre las personas vacunadas, la incidencia de herpes zóster fue muy baja tanto en los grupos VIH positivos como VIH-negativos, sin "diferencia significativa", señalaron los investigadores. 

Antes de la disponibilidad de la vacuna, las personas con VIH tenían un riesgo casi cuatro veces mayor de padecer herpes zóster. 

Entre las personas seropositivas menores de 50 años, el riesgo era seis veces mayor, lo que indica que el herpes zóster afecta a las personas con VIH a edades más tempranas. 

Sin embargo, después de 2009, cuando se comercializó la primera vacuna contra el herpes zóster, la diferencia de riesgo se redujo para las personas seropositivas y seronegativas mayores de 50 años, mientras que el riesgo se mantuvo elevado para las personas con VIH menores de 50 años. 



Website Journal of Infectious Diseases: 
https://academic.oup.com/jid