Una mujer india de 48 años, diagnosticada de infección por el VIH en 2002 tras confirmarse la infección de su pareja, ha mantenido durante 22 años una carga viral indetectable y un recuento estable de células CD4 sin recibir tratamiento antirretroviral.
Nunca ha desarrollado síntomas ni complicaciones asociadas al virus.
El caso ha sido analizado recientemente en The Lancet HIV por un equipo de la Universidad Autónoma de Madrid. Describe lo que los investigadores denominan una “controladora de élite excepcional”, una situación extremadamente rara en la que el organismo logra un control funcional del virus e incluso podría haber eliminado cualquier forma viable del mismo.
Un fenómeno extraordinario
El VIH, cuando no se trata, provoca en la práctica totalidad de las personas un deterioro progresivo del sistema inmunitario.
El virus inserta su material genético en el ADN de las células diana humanas.
De este modo crea un reservorio viral inaccesible a los fármacos y, en gran medida, invisible para el sistema inmunitario.
Esta persistencia constituye la principal barrera para la curación, incluso cuando el tratamiento antirretroviral es efectivo.
Sin embargo, menos del 1% de las personas con el VIH son consideradas controladoras de élite.
Son personas que, sin terapia antirretroviral, mantienen la carga viral en niveles indetectables durante años.
En este nuevo caso, los investigadores compararon las características inmunológicas, virológicas y clínicas de la mujer con las de su pareja, probablemente infectados con la misma cepa.
También analizaron distintos grupos de referencia: controladores de élite, controladores a largo plazo y donantes sin VIH.
Durante más de dos décadas sin tratamiento, la mujer mantuvo una carga viral plasmática indetectable y cifras estables de CD4. No presentó manifestaciones clínicas relacionadas con el VIH.
En las pruebas serológicas tipo Western blot solo se detectó reactividad frente a las proteínas de la cubierta viral gp41 y gp160, pero no frente a la proteína p24 de la cápside.
A nivel celular, el ADN del VIH intacto era indetectable en las principales células reservorio.
La secuenciación mostró apenas 0,82 genomas virales por millón de células CD4, todos defectuosos. No se identificó virus competente para replicarse, un hallazgo que sugiere la posible ausencia de un reservorio funcional activo.
Un perfil inmunológico singular
Más allá de la ausencia de virus replicativo, el estudio reveló un entorno inmunológico especialmente eficaz.
La mujer presentaba mayor expresión de microARN y ARN mensajeros con actividad anti-VIH. Sus células T mostraban función conservada y baja expresión de marcadores asociados al agotamiento celular, como PD-1, TIM-3, CTLA-4 y TIGIT.
También se observó mayor actividad de las células asesinas naturales (NK). Los niveles de biomarcadores inflamatorios eran más bajos que en otros grupos analizados, lo que indica un estado inflamatorio reducido.
Este conjunto de características podría haber impedido la expansión de cualquier resto viral.
El concepto que emerge es el de cura funcional: el virus no progresa ni causa daño, aunque puedan persistir restos genéticos inactivos. Aunque es infrecuente, demuestra que el organismo humano puede, en circunstancias excepcionales, alcanzar un control total del VIH.
Casos excepcionales que orientan la investigación
Este caso se suma a otros descritos en la literatura científica, en su mayoría mujeres, que podrían haber eliminado el virus sin necesidad de trasplantes de médula ósea ni tratamientos prolongados.
Entre ellos figura Loreen Willenberg, en quien no se ha encontrado virus intacto tras analizar más de 1.500 millones de células. En 2021 también se informó del caso de la llamada “paciente de Esperanza”, en Argentina, donde tampoco se hallaron secuencias virales intactas tras años de seguimiento.
Estos ejemplos refuerzan la hipótesis de que ciertos perfiles inmunológicos permiten una eliminación o neutralización casi completa del virus.
Aunque estos escenarios son extraordinariamente raros, ofrecen pistas valiosas para el desarrollo de estrategias terapéuticas que imiten estos mecanismos naturales.
La cura funcional no es solo una aspiración teórica. Es un fenómeno biológicamente posible.
Website The Lancet:
https://www.thelancet.com/journals/lanhiv/
