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martes, 5 de mayo de 2026

El Debilitamiento de la Conexión Intestino-Cerebro puede Contribuir a la Pérdida de Memoria.

Cuando pensamos en nuestros sentidos, pensamos en lo que podemos ver, oír, saborear, oler y sentir. 

Nuestro cerebro interpreta esa información sensorial para ayudarnos a comprender el mundo. 

Sin embargo, el cerebro también recibe información sensorial sobre lo que sucede dentro de nuestro cuerpo. Los investigadores están comenzando a comprender que las señales que el intestino envía al cerebro afectan la capacidad de una persona para pensar con claridad, aprender y recordar. 

Parte de esta comunicación está relacionada con el microbioma, es decir, la variedad y cantidad de microbios que se encuentran en el intestino. 

Un equipo de investigación financiado por los NIH, liderado por el Dr. Christoph A. Thaiss de la Universidad de Stanford y el Instituto Arc, exploró cómo el envejecimiento afecta la conexión intestino-cerebro en ratones. 

Los investigadores se centraron en los cambios relacionados con la edad en el microbioma, con la esperanza de identificar nuevas formas de prevenir la pérdida de memoria en humanos. 

Los resultados del estudio se publicaron en Nature el 11 de marzo de 2026. Los investigadores analizaron las diferencias en la microbiota de ratones jóvenes y viejos, y cómo estas diferencias se relacionaban con la memoria. 

Descubrieron que los viejos ratones obtenían peores resultados en las tareas de memoria que los jóvenes. Sin embargo, modificar la composición microbiana de los ratones jóvenes alterará su rendimiento. 

Se modificó el microbioma de ratones jóvenes para que se asemejera al de ratones adultos. El equipo lo logró de dos maneras: primero, manteniendo juntos ratones jóvenes y adultos durante un mes; segundo, trasplantando bacterias intestinales de ratones adultos a ratones jóvenes. 

Estos ratones jóvenes con microbiomas de ratones adultos obtuvieron peores resultados en las pruebas de memoria que los ratones jóvenes con microbiomas de ratones adultos. 

Cuando se trata con antibióticos a ratones adultos y jóvenes con microbiomas de ratones adultos para eliminar las bacterias intestinales, su rendimiento mejoró. 

Los investigadores también examinaron los microbiomas de ratones jóvenes y viejos para observar qué microbios aumentan en número con el envejecimiento. 

Un tipo de bacteria llamada Parabacteroides goldsteinii mostró el mayor incremento. Descubrieron que los ratones expuestos específicamente a esta bacteria obtenían peores resultados en las pruebas cognitivas. 

El equipo también descubrió que las bacterias producían grandes cantidades de un tipo específico de ácido graso que provocaba deterioro cognitivo en ratones. 

Estos ácidos grasos desencadenan inflamación en las células mieloides, un tipo de glóbulo blanco. Esto, a su vez, alteraba la comunicación entre el intestino y el cerebro a través del nervio vago. 

El nervio vago conecta diversos órganos, incluido el tracto digestivo, con el cerebro. Esta señal debilitada al cerebro provocó una disminución de la actividad en el hipocampo, una región cerebral responsable de la memoria a corto plazo. 

La actividad también se vio afectada en otras regiones cerebrales implicadas en el procesamiento de la información sensorial. Los investigadores probaron tres métodos para restaurar la señalización del nervio vago. 

Estos incluyen el tratamiento de los ratones con virus que eliminan bacterias, el bloqueo de la inflamación y la activación química del nervio vago. 

Todos estos métodos mejoraron el rendimiento cognitivo en ratones envejecidos. "Solemos pensar que el deterioro de la memoria es un proceso intrínseco al cerebro. 

Pero este estudio indica que podemos mejorar la formación de la memoria y la actividad cerebral modificando la composición del tracto gastrointestinal, una especie de control remoto para el cerebro", afirma Thaiss. 

Manipular la comunicación entre el intestino y el cerebro durante el envejecimiento podría ser una estrategia prometedora para tratar el deterioro cognitivo. 

Sin embargo, aún se necesita más investigación para comprender con exactitud cómo se desarrollan los cambios intestinales relacionados con la edad y cómo influyen en la salud cerebral. 



Website Nature: 
https://www-nature-com