Un estudio realizado en Estados Unidos con 1.580 mujeres ha observado que vivir con el VIH no se asocia con una mayor frecuencia de esteatosis hepática.
Sin embargo, podría estar relacionado con una mayor presencia de fibrosis entre quienes tienen acumulación de grasa en el hígado. La investigación se publicó en septiembre de 2026 en la revista Journal of Acquired Immune Deficiency Syndromes (JAIDS).
Sus resultados aportan información sobre la salud hepática de las mujeres con el VIH, aunque no permiten establecer una relación de causa y efecto.
El equipo analizó evaluaciones realizadas entre 2013 y 2018 en 1.117 mujeres con el VIH y 463 sin él. Aunque las participantes pertenecían a una cohorte con seguimiento, este análisis examinó su situación en un momento determinado.
Por tanto, no permite conocer cómo evolucionaron las alteraciones hepáticas.
La esteatosis hepática, también conocida como hígado graso, consiste en la acumulación de grasa en el hígado y puede tener diferentes causas.
En algunas personas se acompaña de inflamación y fibrosis, pero su evolución es variable. La fibrosis es la formación de tejido cicatricial.
Cuando es avanzada, puede alterar la función del órgano. Tener esteatosis no implica desarrollar necesariamente fibrosis ni cirrosis. Por eso, la cantidad de grasa acumulada no indica por sí sola el grado de qq
**El papel del control virológico
El equipo realizó un análisis adicional para examinar el papel de la supresión del VIH.
Para ello, excluyó a 313 mujeres con el VIH cuya carga viral era detectable y mantuvo el grupo de comparación sin el VIH.
En este análisis, la asociación entre el VIH y la fibrosis en presencia de esteatosis dejó de alcanzar significación estadística.
La estimación ajustada pasó a 1,26, con un intervalo de confianza del 95% de 0,84 a 1,88.
Este resultado no demuestra que la supresión virológica elimine cualquier diferencia.
Sin embargo, impide afirmar que la asociación principal sea independiente del control del VIH. Además, al excluir participantes, se reduce la muestra y aumenta la incertidumbre de la estimación.
**Qué permite concluir la investigación
No se observó una asociación consistente entre las clases de antirretrovirales y la fibrosis.
Sin embargo, el estudio no estaba diseñado para evaluar de manera fiable los efectos de medicamentos individuales. Tampoco se encontró una asociación independiente entre la menopausia y las alteraciones hepáticas analizadas.
La investigación tiene especial interés porque se centra en mujeres, menos representadas en los estudios sobre el VIH y la enfermedad hepática esteatósica.
Aun así, las características de esta cohorte estadounidense impiden trasladar directamente sus porcentajes a todas las mujeres con el VIH o a la población española.
Los resultados destacan la importancia de distinguir entre acumulación de grasa y posible fibrosis, así como de valorar la salud metabólica junto con el control virológico.
Las guías europeas recomiendan evaluar la fibrosis de forma dirigida, según los factores de riesgo y los hallazgos clínicos.
Para ello, proponen utilizar pruebas no invasivas de manera escalonada.
Este estudio no establece, por sí solo, una nueva recomendación de cribado universal para todas las mujeres con el VIH.
Website Ovid:
https://www.ovid.com/
