Un tratamiento experimental frente a la infección crónica por el virus de la hepatitis B (VHB), bepirovirsen, ha conseguido que alrededor de una de cada cinco personas tratadas alcance la cura funcional y pueda dejar la terapia antiviral diaria.
Estos son los principales resultados de dos ensayos de fase III presentados en el congreso de la Asociación Europea para el Estudio del Hígado (EASL 2026), celebrado recientemente en Barcelona. Los estudios también se han publicado en The New England Journal of Medicine.
Los estudios incluyeron a personas adultas con infección crónica por el VHB que ya tenían la carga viral suprimida con antivirales.
El objetivo fue evaluar si un ciclo de tratamiento con bepirovirsen permitía controlar el virus después de suspender toda la medicación. Los resultados sitúan a bepirovirsen entre las estrategias más avanzadas para lograr tratamientos capaces de alcanzar la cura funcional de una infección que, hasta ahora, suele requerir tratamiento durante años o incluso de por vida.
La hepatitis B crónica sigue siendo un importante problema de salud pública mundial. Los tratamientos actuales con antivirales de tipo nucleósido o nucleótido, como tenofovir o entecavir, son muy eficaces para mantener la replicación viral bajo control y reducir el riesgo de complicaciones hepáticas.
Sin embargo, rara vez consiguen una cura funcional. Este concepto no significa eliminar por completo todos los restos del virus del organismo.
Significa mantener la carga viral indetectable y perder la detectabilidad en sangre del antígeno de superficie de la hepatitis B durante un periodo prolongado tras finalizar el tratamiento.
Alcanzar este objetivo es importante.
Se asocia con un menor riesgo de cirrosis, cáncer de hígado y muerte relacionada con enfermedad hepática. Además, podría reducir la necesidad de tomar medicación diaria de forma indefinida y de realizar controles continuados.
En este contexto, los resultados de bepirovirsen representan un avance importante, aunque todavía se limitan a un perfil concreto de personas con hepatitis B crónica.
**Un tratamiento dirigido al virus y a la respuesta inmunitaria
Bepirovirsen (también conocido como GSK-3228836), es un oligonucleótido antisentido, una cadena de material genético diseñada para unirse al ARN del VHB. Al hacerlo, interfiere en la producción de proteínas necesarias para el ciclo del virus, entre ellas el antígeno de superficie.
Además, el fármaco parece estimular la respuesta inmunitaria. Esto podría ayudar al organismo a recuperar parte del control frente a la infección.
No obstante, el tratamiento no elimina el ADN viral que permanece oculto en el núcleo de las células hepáticas.
Por ello, el objetivo no es una curación esterilizante, sino una cura funcional. El virus puede persistir en reservorios celulares, pero queda controlado sin necesidad de mantener el tratamiento antiviral diario.
Los ensayos B-Well 1 y B-Well 2 incluyeron a 981 y 857 participantes, respectivamente, de 29 países. Todas las personas seguían un tratamiento antiviral estable y tenían la carga viral suprimida.
Aproximadamente cuatro de cada diez tomaban entecavir y seis de cada diez utilizaban distintas formulaciones de tenofovir. En conjunto, la mayoría eran hombres, la mediana de edad rondaba los 50 años y dos tercios eran personas asiáticas.
El diseño de los estudios fue exigente, pero también selectivo. Se excluyó a personas con cirrosis, coinfección por hepatitis C, hepatitis D o VIH, así como a quienes tenían niveles muy elevados de antígeno de superficie al inicio.
Además, más del 90% presentaba valores normales de ALT, una enzima hepática que puede aumentar cuando existe inflamación del hígado.
Por ello, estos resultados no pueden extrapolarse automáticamente a todas las personas con hepatitis B crónica.
Los participantes recibieron bepirovirsen o placebo mediante una inyección subcutánea semanal durante 24 semanas, tras dos dosis iniciales de carga. Durante ese periodo continuaron con su tratamiento antiviral.
En la semana 48, quienes mantenían la supresión viral, habían perdido el antígeno de superficie y tenían ALT normal pudieron suspender los antivirales.
El seguimiento se prolongó hasta la semana 72.
**Mejores resultados en personas con menor carga antigénica inicial
Los resultados fueron muy similares en ambos estudios. En B-Well 1, el 20% de las personas tratadas alcanzó la cura funcional en la semana 72.
Por su parte, en B-Well 2, la proporción fue del 19%. En los grupos placebo, ninguna persona logró mantener al mismo tiempo la supresión viral y la pérdida del antígeno de superficie tras suspender todo el tratamiento.
La probabilidad de respuesta fue mayor en las personas que partían de niveles más bajos de antígeno de superficie. Entre quienes tenían menos de 1.000 UI/mL al inicio, la tasa de cura funcional alcanzó el 26%.
En cambio, entre quienes presentaban niveles de entre 1.000 y 3.000 UI/mL, la respuesta descendió hasta situarse aproximadamente entre el 5% y el 10%.
Website The New England Journal of Medicine:
https://www.nejm.org/
