Una gran proporción de personas latinas e hispanas en ciudades de EE. UU. con alta prevalencia de la enfermedad no se está sometiendo a pruebas de detección del VIH —tal como se recomienda para todos los adultos—, según los resultados de un estudio publicado en *JAMA Internal Medicine*.
No obstante, las tasas de realización de pruebas variaron en función de diversos factores.
«La realización de pruebas fue particularmente baja entre los participantes que no habían nacido en Estados Unidos, preferían el español y presentaban un menor grado de aculturación», señalaron los autores del estudio.
«Los esfuerzos para aumentar la realización de pruebas podrían requerir estrategias de comunicación específicas para llegar a los grupos hispanos o latinos menos asimilados».
Las comunidades latinas en Estados Unidos se ven afectadas de manera desproporcionada por el VIH. Si bien representan alrededor del 20 % de la población estadounidense, los latinos constituyeron el 34 % de los aproximadamente 39 000 nuevos casos de VIH diagnosticados en 2024, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
Además, más de una cuarta parte de los casi 1,2 millones de residentes en EE. UU. que viven con VIH diagnosticado son latinos.
Aunque se estima que cinco de cada seis latinos que viven con VIH se han sometido a pruebas y conocen su estado serológico, menos de la mitad de todas las personas latinas en Estados Unidos se ha hecho alguna vez una prueba de VIH; los CDC recomiendan realizarla al menos una vez a todas las personas de entre 13 y 64 años como parte de la atención médica habitual.
La prueba del VIH es importante porque las personas que saben que son positivas pueden iniciar un tratamiento antirretroviral, el cual detiene la progresión de la enfermedad y previene la transmisión del VIH, ya que las personas con una carga viral indetectable no transmiten el virus a través de las relaciones sexuales.
El Dr. Jonathan Ross, del Albert Einstein College of Medicine/Montefiore Medical Center, y sus colegas analizaron los patrones de pruebas de VIH declaradas por los propios participantes y los resultados positivos obtenidos en el *Hispanic Community Health Study/Study of Latinos* (Estudio de Salud Comunitaria Hispana/Estudio de Latinos), el estudio a largo plazo más extenso y completo sobre la salud y las enfermedades de la población latina en Estados Unidos.
Entre 2008 y 2011, este estudio de cohortes en curso reclutó a más de 16 000 personas en cuatro ciudades estadounidenses con grandes poblaciones latinas y una alta prevalencia de VIH: el Bronx, Chicago, Miami y San Diego. Cada año, los participantes se someten a entrevistas de seguimiento para comprender cómo evolucionan los resultados de salud con el paso del tiempo.
El equipo de Ross se centró en 8.426 participantes que respondieron preguntas sobre las pruebas de detección del VIH y los resultados positivos entre 2020 y 2024.
En este grupo, la edad promedio era de 53 años; el 23 % había nacido en el territorio continental de los Estados Unidos, alrededor del 8 % en Puerto Rico y el 69 % fuera de los Estados Unidos.
En general, el 54 % de los participantes afirmó haberse realizado alguna vez una prueba de detección del VIH.
La probabilidad de haberse sometido a la prueba fue mayor entre los nacidos en el territorio continental de los Estados Unidos (66 %), seguidos por los nacidos en Puerto Rico (57 %) y los nacidos fuera de los Estados Unidos (50 %).
Como era de esperar, los hombres pertenecientes a minorías sexuales (según el sexo asignado al nacer) presentaron una probabilidad sustancialmente mayor de haberse realizado la prueba (82 %), en comparación con el 75 % de las mujeres pertenecientes a minorías sexuales (según el sexo asignado al nacer), el 57 % de las mujeres que no pertenecían a minorías sexuales y el 49 % de los hombres que no pertenecían a minorías sexuales.
Sin embargo, poco más de un tercio de los hombres pertenecientes a minorías sexuales se había realizado la prueba durante el último año.
Otros factores asociados a tasas más elevadas de realización de pruebas fueron: una edad más joven (superior al 60 % en los grupos de edad menores de 60 años), tener el inglés como idioma preferente frente al español (66 % frente al 48 %), residir en el Bronx (70 % frente al 47 %-49 % en los otros tres distritos), mayores puntuaciones de aculturación, ser soltero, tener mayores ingresos, estar empleado, contar con seguro médico y haber recibido atención sanitaria durante el último año.
Un total de 83 participantes obtuvieron un resultado positivo en la prueba del VIH, lo que corresponde a una prevalencia del 2 % entre las personas que se habían sometido a la prueba alguna vez y del 1 % en el conjunto de la población del estudio; esta cifra triplica la tasa de prevalencia general de los Estados Unidos.
La probabilidad de obtener un resultado positivo fue mayor entre los hombres pertenecientes a minorías sexuales (20 %) y también resultó elevada en las personas nacidas en Puerto Rico, los residentes del Bronx y las personas con menores ingresos.
Website JAMA Internal Medicine:
https://jamanetwork.com/journals/jamainternalmedicine
