Dos nuevos casos de personas que podrían haber alcanzado la curación de la infección por el VIH fueron presentados en la 32 Conferencia sobre Retrovirus sobre Retrovirus y Enfermedades Oportunistas (CROI), celebrada recientemente en San Francisco (EE UU).
Ambas personas recibieron trasplantes de células madre como parte de un tratamiento frente al cáncer y, de mantenerse en remisión, se unirán a la reducida lista de personas (véase el historial de casos de curación documentados) que han alcanzado una cura funcional tras este tipo de intervención.
Los resultados, compartidos a través de dos pósteres, alimentan la esperanza de que algún día estos tratamientos puedan conllevar el desarrollo de estrategias curativas con menores riesgos que el trasplante de células madre.
*El paciente de Chicago
El primero de los dos casos presentados, conocido como el “paciente de Chicago”, llevaba viviendo con el VIH 14 años cuando recibió el diagnóstico de leucemia mieloide aguda. Para tratarla, realizó una terapia de acondicionamiento de baja intensidad antes de recibir un trasplante de células madre de un donante que tenía una mutación genética poco común: la CCR5-delta-32 en ambas copias del gen, lo que impide que la mayoría de las cepas de VIH entren en las células inmunitarias.
Quince meses después del trasplante se llevó a cabo la interrupción del tratamiento antirretroviral.
Sin embargo, dos meses más tarde, el virus reapareció brevemente en su sangre, lo que llevó a reanudar la terapia. Esta recaída, sin embargo, no impidió que se intentara una segunda interrupción del tratamiento casi dos años más tarde.
Diez meses después, sigue sin mostrar signos del virus, lo que lo convierte en el primer caso documentado de remisión prolongada después de un rebote viral inicial.
*El Paciente de Oslo
El segundo caso, conocido como el “paciente de Oslo”, es el de un hombre de 58 años con un historial similar: 14 años viviendo con el VIH antes de recibir el diagnóstico de un síndrome mielodisplásico, una condición precursora de leucemia.
Este hombre también recibió un trasplante, en este caso de su hermano, quien tenía dos copias de la misma mutación protectora CCR5-delta-32.
Tras el trasplante, desarrolló una grave enfermedad injerto contra huésped, una complicación común en este tipo de intervenciones, que fue tratada con fármacos inmunosupresores, entre ellos ruxolitinib, el mismo medicamento utilizado previamente en el caso del “paciente de Ginebra”.
A pesar de la agresividad del tratamiento, el paciente suspendió su terapia antirretroviral dos años después del trasplante, y ahora, otros dos años después, su carga viral sigue siendo indetectable.
Ambos casos se suman a un pequeño pero significativo grupo de personas que, muy probablemente, se han curado de forma definitiva de la infección por el VIH.
El primer caso conocido fue el de Timothy Ray Brown, el “paciente de Berlín”, quien dejó de tomar antirretrovirales en 2008 después de recibir dos trasplantes para tratar su leucemia.
En los años siguientes, no se detectó ningún rastro de VIH en su organismo, y murió en 2020 tras más de trece años sin rastro de virus funcional en su organismo.
Desde entonces, se han reportado otros casos, la práctica totalidad ellos con la misma característica genética clave: recibieron células madre de donantes con la mutación CCR5-delta-32 en ambas copias del gen.
*El Paciente de Nueva York y el Paciente de Ginebra
Sin embargo, la aparición de casos como el del “paciente de Nueva York” y el “paciente de Ginebra” desafía la idea de que la mutación doble es indispensable.
En estas personas se utilizaron combinaciones de células madre de cordón umbilical o incluso células sin la mutación, y aun así, lograron mantenerse libres del virus.
Esto sugiere que otros factores, como la intensidad del acondicionamiento previo al trasplante, la respuesta del sistema inmunitario o la presencia de enfermedades como la enfermedad injerto contra huésped, podrían desempeñar un papel más relevante de lo que se pensaba.
*Modificación genética y autotrasplante
En paralelo, un estudio presentado en la misma conferencia apunta hacia un enfoque con menor riesgo y mayor disponibilidad. Ha sido puesto en marcha por un equipo estadounidense que ha desarrollado una técnica para modificar genéticamente las propias células madre de la persona antes de ser trasplantadas.
A diferencia de los trasplantes usados habitualmente —que requieren un donante compatible— este enfoque utiliza células de la propia persona, lo que reduce el riesgo de complicaciones como la enfermedad injerto contra huésped.
En el ensayo clínico fase Ib, once pacientes con linfoma recibieron combinaciones de células madre modificadas y no modificadas.
Las modificaciones incluían tres estrategias de defensa frente al VIH: una molécula que bloquea la entrada del virus (CCR5 shRNA), una proteína quimérica para prevenir la transcripción inversa del virus (TRIM5alpha), y una “señuelo” molecular que impide la activación del genoma viral (TAR decoy).
Los resultados preliminares son alentadores: en algunos casos, las células modificadas representaban hasta el 75% de las células inmunitarias en circulación tras el tratamiento, y demostraron resistencia parcial al VIH durante interrupciones controladas del tratamiento.
*Conclusiones
Si avances como este último son todavía experimentales y reservados a pacientes con cáncer avanzado, los expertos ven en ellos una fuente de conocimiento de alto valor para el desarrollo de estrategias con células madre que -solas o en combinación con otras aproximaciones- podrían permitir en el futuro alcanzar la cura funcional de la infección por el VIH a gran escala.
Website Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections (CROI 2025):
https://www.croiconference.org/