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jueves, 23 de febrero de 2017

Boletín 3; CROI 2017

1.-Una vacuna española induce un control viral sin tratamiento en casi el 40% de las personas inoculadas.
Una vacuna denominada ‘HIV Conserv’ ha proporcionado por primera vez un control de la carga viral de forma significativamente prolongada en una gran minoría de personas inoculadas tras haber interrumpido la terapia antirretroviral.

Hasta la fecha, un participante ha estado sin tratamiento durante siete meses sin que haya necesitado volver a iniciarlo, según se afirmó ayer en la Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas (CROI 2017) que se celebró en la ciudad de Seattle (EE UU).

A pesar de que en varios ensayos de vacunas realizados con monos se ha observado un control a largo plazo de la carga viral, se trata del primer estudio en seres humanos en que se registra dicho efecto.

Las vacunas HIV Conserv contienen antígenos seleccionados (secuencias de proteínas o genes capaces de inducir una respuesta inmunitaria) del VIH que tienen un elevado grado de conservación, de ahí su nombre en inglés.

"Elevado grado de conservación" en este ámbito se refiere a que son las partes del VIH que el virus menos se puede permitir cambiar y que, por tanto, apenas varían de una cepa viral a otra.

Por tanto, la vacuna está formada por secciones proteicas de diferentes cepas de VIH unidas entre sí para que generen una respuesta inmunitaria frente al VIH de modo que el virus tendrá problemas para poder “escapar” de ella.

El VIH no puede permitirse generar mutaciones para eludir esta respuesta inmunitaria del organismo, porque al hacerlo se debilitaría.

Esto significa que la vacuna 'dirige' la respuesta frente al VIH de las células T CD8 para que se haga más potente y más eficiente, gracias a que el organismo ya no genera respuestas fácilmente eludibles por el virus.

En el estudio BCN02, cuyos resultados se presentaron en la conferencia, 15 personas recibieron la vacuna a las semanas cero y nueve.

Las personas participantes también recibieron tres dosis de Romidepsina, un fármaco que estimula a células latentes infectadas para que vuelvan a producir el VIH.

Se esperaba que estos repuntes de producción de virus sirvieran para reforzar las respuestas inmunitarias inducidas por la vacuna.

El tratamiento antirretroviral se interrumpió a la semana 17 en lo que se denominó Pausa Antiretroviral Monitorizada (PAM). Está previsto que en caso de observarse un rebote de la carga viral, se volverían a administrar los antirretrovirales. Hasta la fecha, 13 personas han interrumpido el tratamiento.

Ocho personas experimentaron rápidamente un rebote de la carga viral, pero cinco personas han conseguido controlar el VIH manteniéndolo en niveles muy bajos durante un periodo de tiempo que va de las 6 a las 28 semanas.

"Los resultados de este estudio son emocionantes porque se trata de la primera vez que se demuestra un control post-tratamiento, es decir que el virus sigue presente pero [la carga viral] no rebota tras interrumpir la terapia antirretroviral", afirmó Sharon Lewin, directora del Instituto Peter Doherty para la Infección y la Inmunidad, en la Universidad de Melbourne (Australia).

“Sin embargo, también debemos de ser cautos, ya que no había un grupo de control y desconocemos qué parte de la intervención fue la más relevante”.





2.-Un caso único de fracaso de la PrEP sin resistencia a fármacos.
Un hombre que participaba en un proyecto de demostración de la profilaxis preexposición (PrEP) en Ámsterdam (Países Bajos) se ha infectado por el VIH a pesar de mantener un buen nivel de adherencia a la profilaxis y de presentar unos elevados niveles de fármaco en sangre.

Una diferencia importante con el puñado de casos de fracaso de la PrEP detectados anteriormente es que en esta ocasión la infección no puede explicarse por haber iniciado la PrEP durante la fase de infección aguda ni por haberse expuesto a cepas resistentes del VIH.

Entre las decenas de miles de casos en los que la PrEP previno la infección por el VIH, se han producido unos pocos incidentes de personas que sí se infectaron por el virus.

Precisamente el caso de este tipo más documentado fue presentado en la edición del pasado año de la CROI.

Este nuevo caso afecta a un hombre que dio un resultado negativo en la prueba del VIH a los meses uno, tres y seis tras el inicio de la PrEP.

Los resultados de la prueba de gota de sangre seca (que constituye una buena medida del grado de adherencia en el último mes) apuntaron a que el nivel de adherencia de este hombre era excelente.

Aproximadamente 8 meses después de iniciar la PrEP, el participante del ensayo acudió a la clínica quejándose de que tenía fiebre, problemas para orinar y con inflamación de la uretra.

Ese día dio positivo en la prueba del VIH. Las pruebas de resistencia evidenciaron que su virus no presentaba ninguna mutación de resistencia, ni siquiera alguna minoritaria.

El equipo médico afirmó que se trataba del primer caso de infección por el VIH-1 de tipo salvaje en una persona que presentaba unos niveles intracelulares documentados de Tenofovir difosfato considerados como protectores frente a la infección.

Se trata de la primera prueba que sugiere que en raras ocasiones la PrEP puede no funcionar frente al VIH no resistente a fármacos.

Algunos aspectos de este caso resultan intrigantes. El hombre presentaba un patrón atípico de seroconversión, debido posiblemente a una respuesta inmunitaria anómala con la PrEP.

Cuando dio positivo a los anticuerpos del VIH por primera vez, las pruebas realizadas no detectaron antígeno p24, ARN celular ni ADN integrado ni en las células sanguíneas ni en los tejidos del recto.

El hombre había practicado sexo sin preservativo con mucha frecuencia, lo que podría significar que se vio expuesto de forma reiterada al VIH y que sufrió daños en la mucosa rectal.

En promedio, había practicado sexo sin protección unas 16 veces al mes con una media de 3,7 parejas en cada uno de esos días.

El equipo de investigadores tiene varias hipótesis sobre los posibles mecanismos que explicarían este caso extremadamente raro de infección a pesar de la PrEP, pero destaca que, en este momento, cualquier explicación es una mera especulación.



3.-El ‘tratamiento como prevención de la hepatitis C’ reduce a la mitad el número de nuevas infecciones.
Un año después de que en los Países Bajos se pusiera en práctica una política que permitía un acceso sin restricciones a los antivirales de acción directa (DAA) para el tratamiento del virus de la hepatitis C (VHC), ya se aprecia un descenso drástico en el número de nuevas infecciones agudas por este virus entre la población de hombres que practican sexo con hombres (HSH) que viven con el VIH.

Los nuevos DAA hacen que el tratamiento de la hepatitis C sea más rápido, sencillo y mucho más eficaz.

El tratar de forma temprana a todas las personas con la infección por hepatitis C, especialmente a aquellas que se encuentran en una situación de mayor riesgo de transmitir la infección a terceras personas, podría reducir las tasas de incidencia.

Sin embargo, en muchos países el acceso a estos nuevos fármacos se ha visto limitado debido a su elevado coste. Desde noviembre de 2015, a todas las personas coinfectadas por el VIH y hepatitis C en Países Bajos se les podía prescribir DAA, con independencia de su estado de fibrosis hepática.

Su uso se generalizó con rapidez, especialmente en personas que no tenían daños importantes en el hígado y a los que con anterioridad se les habría negado el tratamiento.

El estudio examinó a 2.422 personas que participaban en la cohorte holandesa ATHENA, compuesta por personas con el VIH coinfectadas por el VHC.

A enero de 2017, el 82% había iniciado ya el tratamiento y el 70% estaban curados de la infección o seguían tomando terapia.

Entre las personas tratadas con DAA, la tasa de respuesta virológica sostenida fue muy elevada (98%).

Aproximadamente tres cuartas partes (76%) de los HSH se habían curado o seguían en tratamiento, frente al 45% de otros grupos de población como mujeres o personas con historial previo de consumo de drogas inyectables.

El tratamiento se dirigió especialmente a los HSH en un esfuerzo por interrumpir las redes de trasmisión y los hombres se mostraron dispuestos a curarse lo antes posible por este motivo.

En otra cohorte de HSH con el VIH, se identificaron 93 casos de hepatitis C aguda en 2014, y sólo 49 en 2016.

La tasa de incidencia anual fue del 1,1% en 2014 y del 0,5% en 2016, lo que supone un descenso significativo del 51%.

Este descenso en la incidencia de hepatitis C se produjo al mismo tiempo en que se observó un aumento notable de los casos de sífilis y de un mayor uso de drogas en un entorno sexual, lo que sugiere que el descenso en las infecciones por hepatitis no se puede atribuir a cambios en las conductas sexuales de riesgo.

Francia es otro país que ofrece un acceso sin restricciones a los DAA, aunque su uso no está tan generalizado.

Un modelo matemático presentado en la conferencia examinó el impacto potencial que tendrían los distintos niveles de cobertura de tratamiento en Francia.

En el enero de 2016, aproximadamente 7.200 personas con el VIH tenían una coinfección activa por el VHC y estaban recibiendo atención médica.

Suponiendo que la cobertura del tratamiento de la hepatitis C se mantuviera en su nivel actual del 30% anual, el modelo predijo que la prevalencia total de esta infección disminuiría del 5,1% al 1,1% en 2026, lo que supondría unas 2.000 personas coinfectadas.

El aumento de la cobertura a un 70% reduciría esta cifra a menos de 1.000 personas.

El descenso se observaría en la mayoría de los subgrupos de población, incluyendo los HSH en situación de menor riesgo.

Sin embargo, considerando las elevadas tasas de infección aguda y de reinfección, sería necesario implementar unas tasas más elevadas de cobertura del tratamiento para los HSH en situación de mayor riesgo.

Para erradicar la hepatitis C en esta población también sería necesario llevar a cabo intervenciones conductuales, cribados periódicos (incluyendo a las personas tratadas con anterioridad) y llegar a las personas no diagnosticadas para poder derivarlas a la atención médica.

Un equipo de investigadores de EE UU puso de relieve el contraste existente entre los ejemplos europeos de descenso de la incidencia y la situación en los otros países donde el acceso al tratamiento aún está muy restringido y la incidencia crece.




4.-Fumar, cáncer y ataques cardiacos.
Dejar de fumar ofrece grandes beneficios a las personas que viven con el VIH, según se afirmó en la conferencia.

Apenas un año después de dejar el hábito, la incidencia de un abanico de diferentes tipos de cáncer relacionados con el tabaco descienden de forma significativa, aunque el riesgo de sufrir cáncer de pulmón persiste.

Además, fumar probablemente contribuye mucho más al riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular en las personas con el VIH que la carga viral, el régimen antirretroviral elegido o cualquier otro factor relacionado con el virus.

El tabaquismo es más habitual en personas con el VIH que entre la población general.

Aproximadamente el 17% de la población general de EE UU fuma frente al 40% de las personas que viven con el VIH.

Las cifras comparativas para el Reino Unido son del 19 y 29%, de forma respectiva, y las personas con el VIH son especialmente propensas a ser fumadoras empedernidas.

En un análisis realizado en la cohorte de gran tamaño D:A:D se incluyeron los datos sobre cambios en el hábito de fumar en los participantes que recibieron seguimiento durante una mediana de nueve años.

Durante ese tiempo, se diagnosticaron 1.980 casos de cáncer en 35.424 participantes, incluyendo 242 casos de cáncer de pulmón y 487 de otros cánceres reconocidos como vinculados al tabaco (como el de cabeza y cuello, de esófago, de estómago, de páncreas, de riñón y vías urinarias, de ovarios y de hígado).

La incidencia de cualquier tipo de cáncer relacionado con el tabaco (excluyendo el cáncer de pulmón) descendió de forma notable un año después de abandonar el hábito y, posteriormente, la incidencia fue similar a la que presentaban las personas que nunca habían fumado.

Por otro lado, la incidencia de cáncer de pulmón siguió siendo como mínimo 8 veces superior entre los ex-fumadores, en comparación con las personas que nunca habían fumado, transcurridos cinco años después de dejar de fumar.

Este hallazgo contrasta con los observados en estudios con personas sin el VIH, donde cinco años después del abandono del hábito se empezó a hacer evidente la reducción del riesgo de sufrir cáncer de pulmón.

Un segundo estudio analizó la contribución de diversos factores de riesgo en la posibilidad de sufrir un ataque al corazón en las personas que participaban en el estudio de cohortes norteamericanas NA-ACCORD.

A lo largo de una mediana de tres años y medio se produjeron 347 ataques al corazón en 29.515 personas.

•Si todas dejaran de fumar, se evitaría el 38% de todos los ataques al corazón.

•Si todas tuvieran un nivel normal de colesterol, se evitaría el 43% de todos los ataques al corazón.

•Si todas tuvieran una presión arterial normal, se evitaría el 41% de todos los ataques al corazón.

Por comparación, la modificación de los factores de riesgo relacionados con el VIH (un recuento bajo de células CD4, el no tener una carga viral indetectable, tener un diagnóstico de sida o presentar una coinfección por hepatitis C) tendría un efecto muy inferior sobre el número total de ataques al corazón.

Los estudios sugieren que existe la necesidad de poner un énfasis mucho mayor en la importancia de que las personas con el VIH dejen de fumar, así como de dar más relevancia al manejo de los niveles de colesterol y de la presión arterial elevada.

Esto supondrá contar con una mayor implicación por parte de los médicos de atención primaria y de los servicios de atención médica no específicos del VIH.




5.-Buenos resultados de un régimen triple contra la tuberculosis XDR.
Un régimen compuesto por tres fármacos orales administrados durante un periodo de seis meses fue suficiente para aclarar la tuberculosis extremadamente resistente a fármacos (XDR) en 29 de las primeras 31 personas en completar el ciclo de tratamiento, según se informó esta semana en la CROI.

Si se consiguen replicar los resultados en un estudio de mayor tamaño, este hallazgo podría revolucionar las perspectivas del tratamiento de la tuberculosis XDR y los casos graves de tuberculosis Multirresistente a fármacos (MDR).

La tuberculosis XDR es un problema cada vez mayor en países que sufren una carga elevada de tuberculosis MDR, como es el caso de Sudáfrica.

El tratamiento actual de tuberculosis XDR precisa de un régimen de seis fármacos (incluyendo una fase de seis meses de tratamiento con fármacos inyectables) y otros 12-18 meses de terapia con cinco fármacos.

Algunos de los medicamentos utilizados presentan un perfil grave de efectos secundarios y la tasa de curación conseguida es sorprendentemente baja: apenas el 11% de las personas sudafricanas quedan curadas cinco años después de comenzar el tratamiento, mientras que el 73% fallece.

En el estudio NIX-TB se prueba un régimen triple que consiste en Bedaquiline (Sirturo, el primer nuevo fármaco antituberculoso aprobado en 40 años), Linezolid (un antibiótico de bajo coste) y Pretomanida (PA-824) un antituberculoso experimental que está desarrollando TB Alliance.

En la CROI se han presentado los resultados preliminares de los primeros participantes.

Treinta y una personas han completado el tratamiento en Sudáfrica y han recibido seguimiento durante 6 meses tras finalizar el tratamiento.

El criterio de medición principal del estudio es la incidencia de fracaso bacteriológico, recidiva o fracaso clínico en esta fase.

Sólo dos personas alcanzaron este criterio (una persona se reinfectó por una cepa de tuberculosis susceptible a fármacos, mientras que la otra parece haber sufrido un recidiva de la tuberculosis XDR).

En otro estudio se empleó el análisis genético para demostrar que la migración y los desplazamientos desempeñan un papel importante en la propagación de la tuberculosis XDR en KwaZulu-Natal, la provincia más gravemente afectada de Sudáfrica.

Se consideraba que la transmisión de la tuberculosis XDR se concentraba en los hogares, pero el análisis reveló que la mediana de la distancia geográfica entre los pares de infecciones de tuberculosis XDR vinculadas genéticamente fue de 111 km.

Cuatro de cada cinco personas de los pares de infecciones genéticamente vinculadas vivían en diferentes distritos de la provincia.




6.-¿Cómo deberían proporcionarse los servicios del Autotest del VIH?.
El mejor modo de implementar el Autotest del VIH, la forma más apropiada de ofrecer los servicios de autodiagnóstico o las mejores maneras de asegurar la derivación a la atención médica son cuestiones que permanecen sin una respuesta concluyente, pero en la conferencia se presentaron estudios realizados en Malaui y EE UU en donde se abordan estos temas.

Con el fin de obtener datos para el diseño de estos servicios en Malaui, se emplearon experimentos de elección discreta para determinar el grado de preferencia de las personas respecto a diversos aspectos de la prestación de servicios.

La opción preferida fue la provisión en el domicilio de kits de Autotest por parte de voluntarios no médicos.

Incluso un precio tan reducido como 0,10 dólares podría disuadir a las personas de someterse a una prueba.

Los participantes en el experimento esperaban algo más que un folleto de apoyo tras la prueba y afirmaron que les gustaría poder realizar la derivación a una atención de seguimiento en el hogar.

Se observaron problemas a la hora de entender las instrucciones ilustradas proporcionadas con los kits de Autotest, pero los investigadores comprobaron que a los participantes les resultó aceptable una demostración en persona antes de realizarse la prueba y esto permitió a las personas realizarse la prueba de forma precisa.

En la ciudad de Nueva York (EE UU), la distribución gratuita de kits de Autotest entre la población de HSH empleando aplicaciones para el móvil y sitios web de citas resultó una forma viable y aceptable de llegar a una amplia variedad de participantes, entre ellos muchos que no se habían realizado la prueba recientemente.

Sin embargo, hay que señalar que se identificaron relativamente pocos nuevos casos de VIH.

Un estudio piloto que se lleva a cabo en EE UU está probando un kit de realización de la prueba equipado con sensores que detectan cuándo se abre el dispositivo.

Un counsellor puede llamar entonces a la persona por teléfono para ofrecer apoyo y derivarla a la atención médica en caso necesario.




Website Aidsmap:

Website Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections (CROI 2017): http://www.croiconference.org/

Boletín 2; CROI 2017

1.-El número de nuevas infecciones por el VIH desciende un 18% en EE UU.
El número anual de nuevas infecciones por el VIH en EE UU ha descendido en conjunto en un 18% desde el año 2008, lo que demuestra que los esfuerzos preventivos y terapéuticos están teniendo un impacto, según datos ofrecidos por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EE UU (CDC, en sus siglas en inglés).

Sin embargo, un análisis más exhaustivo ha revelado la existencia de diferencias notables tanto entre los distintos grupos demográficos como entre las regiones geográficas.

“La nueva estrategia nacional de alto impacto para prevenir el VIH está funcionando”, comentó Jonathan Mermin, de los CDC. El número anual de infecciones por el VIH en EE UU descendió un 18% en conjunto, desde un número estimado de 45.700 casos en 2008 a 37.600 en 2014.

Esto incluyó un descenso del 36% entre las personas heterosexuales (de 13.400 a 8.600) y un destacado descenso del 56% entre la población de personas usuarias de drogas inyectables (de 3.900 a 1.700).

Sin embargo, el número anual de nuevas infecciones se mantuvo estable en la población de hombres gais y bisexuales (en torno a los 26.000 casos al año).

Los hombres que practican sexo con hombres (HSH) constituyeron el único grupo de población que no observó un descenso general en la incidencia anual del VIH entre 2008 y 2014.

Al examinar más detenidamente los datos de la población HSH, se comprobó que el número anual de infecciones aumentó entre los hombres situados en la franja edad de 25 a 34 años, mientras que descendió en los grupos de mayor y menor edad.

La incidencia se incrementó entre los hombres de origen latino, no cambió en los hombres de etnia negra y descendió entre los hombres de etnia blanca.

Aunque el 15% de todas las personas con el VIH no están diagnosticadas, esta tasa es superior entre los HSH de origen latino (21%) y los HSH de etnia negra (20%).

El equipo de investigadores de los CDC sugiere que los descensos en el número de nuevas infecciones por el VIH (allí donde se han producido) se debieron principalmente a los esfuerzos realizados por aumentar el número de personas con el VIH diagnosticadas, el número de ellas que toman un tratamiento antirretroviral eficaz y el número de ellas cuya carga viral es indetectable.

La profilaxis preexposición (PrEP) probablemente haya desempeñado un papel más discreto, ya que los datos se refieren al periodo de 2008 a 2014.

La PrEP con Truvada fue aprobada en el año 2012 y comenzó a usarse de forma generalizada el segundo semestre de 2013.





2.-Un régimen basado en Efavirenz presentó una tasa más baja de problemas al nacer que otros regímenes.
Los niños que se vieron expuestos desde la concepción a un régimen antirretroviral compuesto por Efavirenz, Tenofovir y Emtricitabina presentaron un menor número de resultados clínicos adversos al nacer que los niños expuestos a otros regímenes triples, según un estudio de nacimientos realizado en Botsuana entre los años 2014 y 2016 y cuyos hallazgos fueron presentados el pasado martes en la edición de 2017 de la Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas (CROI), en Seattle (EE UU).

Después de realizar una prolongada investigación sobre los posibles efectos nocivos de Efavirenz sobre el feto –en el que no se halló un mayor riesgo de anomalías congénitas en estudios de cohortes–, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó en 2013 que se proporcionaran regímenes con Efavirenz, independientemente de si existía o no embarazo.

No obstante, resulta desconcertante que aún existan pocos datos sobre los riesgos de la exposición fetal a diferentes regímenes de terapia antirretroviral.

Este análisis observacional es el primero en realizar una evaluación de los resultados adversos al nacer tras la exposición in útero a diferentes regímenes antirretrovirales.

La cohorte incluyó 47.027 nacimientos, de los cuales 11.932 correspondieron a niños que estuvieron expuestos al VIH y en 5.780 las madres tomaban tratamiento antirretroviral en el momento de la concepción.

Se definieron como resultados adversos graves la muerte fetal, la muerte neonatal, el parto prematuro antes de las 32 semanas de gestación y el tener un tamaño muy pequeño para la edad gestacional.

Entre los resultados adversos también se incluyeron el parto prematuro antes de las 37 semanas y tener un tamaño pequeño para la edad gestacional.

Los resultados adversos combinados al nacer fueron más habituales entre los niños expuestos al VIH (34%) en comparación con los niños no expuestos al virus (24%).

Los resultados fueron diferentes según el régimen de tratamiento:

•Efavirenz/Tenofovir/Emtricitabina: 36% de resultados adversos, incluyendo un 12% graves.

•Nevirapina/Tenofovir/Emtricitabina: 42% de resultados adversos, incluyendo un 18% graves.

•Nevirapina/Zidovudina/Lamivudina: 47% de resultados adversos, incluyendo un 21% graves.

•Lopinavir/Ritonavir/Tenofovir/Emtricitabina: 48% de resultados adversos, incluyendo un 20% graves.

•Lopinavir/Ritonavir/Zidovudina/Lamivudina: 45% de resultados adversos, incluyendo un 23% graves.

Se calculó el riesgo relativo de cada resultado adverso al nacer según el régimen de tratamiento, en comparación con el basado en Efavirenz y las diferencias en los riesgos relativos fueron estadísticamente significativas.

"Nuestros datos revelan por primera vez que realmente podrían existir diferencias [en los resultados al nacer] entre los distintos regímenes de tratamiento", declaró la doctora Rebecca Zash durante una conferencia de prensa.

Es necesario realizar más estudios para comprender los mecanismos que explican los resultados adversos al nacer, especialmente en el caso de las poblaciones con recuentos elevados de CD4 y que tienen el VIH bien controlado.




3.-La profilaxis frente a las ITS en usuarios de PrEP reduce en gran medida algunas de estas infecciones, aunque no todas.
El uso del antibiótico Doxiciclina como profilaxis post-exposición a demanda por parte de hombres gays que toman profilaxis preexposición (PrEP) redujo en más de un 70% el número de casos de sífilis y clamidia, pero no tuvo ningún efecto sobre los de gonorrea debido a la resistencia a antibióticos.

Los hombres gais que desean utilizar la PrEP frente al VIH a menudo se encuentran también en una situación de elevado riesgo de adquirir otras infecciones de transmisión sexual (ITS).

Mientras que la PrEP frente al VIH tiene una elevada eficacia frente a este virus, no tiene ningún efecto protector frente a otras ITS.

Por tanto, en los programas de PrEP, la búsqueda de mecanismos para prevenir y manejar las ITS constituye una prioridad.

Los datos proceden de hombres que participaron en el estudio IPERGAY en Francia.

En este grupo, 212 hombres fueron distribuidos de forma aleatoria de modo que a la mitad de ellos se les proporcionó Doxiciclina para que la tomarán después de posibles exposiciones a ITS, mientras que a la otra mitad, no.

A los hombres en el brazo de intervención se les proporcionó un suministro de dos meses de este antibiótico en cada visita y podían tomar hasta un máximo de seis comprimidos a la semana.

A estas personas se les aconsejó que tomasen el antibiótico en las primeras 72 horas tras una posible exposición a una ITS, pero en la práctica la mayor parte de ellos lo hizo en las primeras 24 horas.

Tras un promedio de seguimiento de unos nueve meses, 45 hombres en el brazo de control y 28 en el brazo de Doxiciclina fueron diagnosticados de, al menos, una ITS.

Esto supone una incidencia anual de ITS muy elevada (70% y 38%, de forma respectiva).

En comparación con el brazo de control, en el brazo de Doxiciclina se registró un 70% menos de casos de infección por clamidia y un 73% menos de sífilis.

Sin embargo, el uso de Doxiciclina no tuvo ningún efecto sobre la gonorrea, un resultado que puede no resultar sorprendente teniendo en cuenta que entre el 50 y el 75% de las cepas de gonorrea en Francia presentan resistencia de bajo nivel frente a los antibióticos de la familia de las tetraciclinas.

Apenas hubo indicios del desarrollo de resistencias entre las cepas de clamidia o sífilis.

Este ensayo supone una prueba de concepto de que la profilaxis frente a las ITS podría reducir los casos de sífilis y, posiblemente, de otras infecciones entre los hombres gais. Sin embargo, es posible que resulte complicado elegir un antibiótico frente a la gonorrea que no tenga algún problema de resistencias.




4.-El tratamiento preventivo con Isoniazida reduce en un 37% el riesgo de muerte.
El seguimiento a largo plazo de los participantes en el estudio Temprano –realizado en Costa de Marfil– revela que un tratamiento preventivo con Isoniazida (TPI) de seis meses de duración redujo el riesgo de fallecimiento en un 37%, según se afirmó en la conferencia.

El uso de Isoniazida puede prevenir el desarrollo de tuberculosis activa en personas con una infección latente (es decir una infección por tuberculosis que puede estar controlada por el sistema inmunitario).

Diversos estudios han demostrado que el TPI reduce el riesgo de tuberculosis y muerte en personas con el VIH, pero la mayor parte de los estudios contaron con personas que no estaban tomando tratamiento antirretroviral o tuvieron periodos de seguimiento cortos.

Además, la Organización Mundial de la Salud recomienda un TPI de 36 semanas en el caso de las personas que viven con el VIH.

En el estudio Temprano ANRS 12136 se valoraron dos intervenciones: el inicio inmediato del tratamiento antirretroviral y una tanda de seis meses de TPI, con diferentes distribuciones aleatorias en cada caso.

El equipo de investigadores había informado con anterioridad de que en el transcurso de dos años y medio de seguimiento, el TPI redujo en un 35% de forma independiente el riesgo de morbimortalidad relacionada con el VIH.

El nuevo análisis reveló que la probabilidad de muerte a los 6 años fue de un 6,9% entre las personas que no recibieron TPI y de un 4,1% entre las que sí, es decir una reducción de un 37% en el riesgo de mortalidad.

No se disponen de datos sobre las causas del fallecimiento. La diferencia en el riesgo de muerte pareció aumentar a lo largo del tiempo, lo que revela que el uso de Isoniazida tuvo un efecto prolongado que no había sido observado en estudios anteriores.

Esto puede estar relacionado con la elevada tasa de uso del tratamiento antirretroviral y los elevados niveles de CD4 observados en el último periodo de seguimiento de este estudio.

También es posible que el TPI tenga un efecto más duradero en aquellos entornos donde existe una menor tasa de trasmisión de tuberculosis.

El estudio ofrece datos sólidos de los beneficios que ofrece el TPI para aquellos países que aún se muestran reacios a recomendarlo para las personas que viven con el VIH.

Los miedos de que el TPI lleve a la aparición de resistencias a Isoniazida si se trata a las personas con tuberculosis activa sin diagnosticar han resultado no estar fundados, según declaró el Doctor Anani Badje en el transcurso de una conferencia de prensa.

Es necesario establecer unas directrices firmes y claras para la implementación del TPI a fin de superar las reticencias de los profesionales sanitarios, afirmó.




5.-Anomalías cervicales en mujeres con el VIH: ¿tratarlas o vigilarlas de manera estrecha?.
El seguimiento estrecho de las primeras fases de las anomalías cervicales puede ser preferible a su tratamiento para muchas mujeres con el VIH, según sugiere un estudio de EE UU presentado en la CROI.

Los cambios celulares precancerosos (CIN-2) revirtieron en más de tres cuartas partes de las mujeres que tomaban terapia antirretroviral sin necesidad de un tratamiento específico de dichas anomalías.

A las mujeres con CIN-2 se les suele aconsejar que se sometan a un tratamiento, que puede incluir la extirpación quirúrgica del tejido afectado.

Aunque efectivamente esto evita la progresión a cáncer cervical, también puede producir nacimientos prematuros y complicaciones durante el embarazo.

Para poder aconsejar mejor a las mujeres con CIN-2 en edad reproductiva, el equipo de investigadores valoró el riesgo de progresión de CIN-2 en mujeres de menos de 46 años que participaban en el Estudio Interagencias sobre el VIH en Mujeres (WIHS, en sus siglas en inglés).

Las 116 participantes tenían CIN-2 confirmada mediante una biopsia y la mayoría vivían con el VIH (aunque 14 no tenían el virus).

La regresión a un estado CIN-1 o la ausencia de anomalías fue el pronóstico más habitual, con independencia del tratamiento, y se observó en el 62% de las mujeres con el VIH y el 71% de las mujeres seronegativas.

El tratamiento antirretroviral estuvo relacionado con un descenso significativo del 78% en la progresión de CIN-2.

Del mismo modo, un nivel elevado de CD4 se relacionó con una menor probabilidad de que la lesión progresase.

El estudio sugiere que en el caso de las mujeres con el VIH que valoren la posibilidad de tener hijos y que tengan una carga viral controlada con la terapia antirretroviral, el realizar un manejo conservador a corto plazo de CIN-2 con un seguimiento estrecho supone una alternativa a la intervención quirúrgica inmediata.

En un segundo estudio se compararon dos formas de tratamiento de las lesiones cervicales en mujeres con el VIH en Kenia.

En los entornos con pocos recursos, el tratamiento por lo general consiste en crioterapia (es decir, la congelación de las células empleando un producto químico).

Una alternativa es el uso del procedimiento de extirpación electroquirúrgica de lazo (LEEP, en sus siglas en inglés), qué consiste en la eliminación de las células anómalas extirpándolas con un lazo metálico calentado mediante una corriente eléctrica.

El ensayo de distribución aleatoria con control descubrió que las mujeres con el VIH que tenían lesiones cervicales (CIN-2 o CIN-3) tratadas con crioterapia tuvieron un riesgo un 64% superior de presentar lesiones recurrentes, en comparación con las tratadas con LEEP, tras 24 meses de seguimiento.

Estos hallazgos sugieren que la crioterapia puede no ser el tratamiento óptimo de las lesiones cervicales para las mujeres con el VIH, que además presentan un peor pronóstico de cáncer cervical.

Por este motivo, es posible que haya que revisar las directrices de la Organización Mundial de la Salud.






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