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Fortaleciendo así la Capacidad Médica Integral.

jueves, 17 de marzo de 2016

CATIE: TreatmentUpdate, Febrero 2016

Agentes Anti-VHC

1.-Zepatier para la hepatitis C aprobado en Canadá.
Zepatier es una combinación de dosis fija de Elbasvir y Grazoprevir.

Esta historia apareció por primera vez en el CATIE Noticias y que la incluimos aquí como parte de un paquete de información relacionada con el Zepatier.

2.-Zepatier en el virus de la hepatitis C genotipo 1a.
Hay varias cepas, o genotipos, de virus de la hepatitis C (VHC).

En Canadá, el genotipo 1 es común, y el genotipo 1a es más común que el genotipo 1b.

Además, el genotipo 1a tiende a responder menos a la terapia que 1b. Los investigadores en varios países agruparon los datos de la fase II y fase III de ensayos de Zepatier (una combinación de dosis fija de Elbasvir y Grazoprevir) tomadas con o sin el amplio espectro antiviral Ribavirina en personas con VHC de genotipo 1a.

Se revisaron estos datos.

3.-Zepatier en la cirrosis.
Los investigadores examinaron la información de seis ensayos clínicos sobre Zepatier para comprender mejor su seguridad y eficacia.

Para esta revisión, los investigadores se basaron en datos de 402 participantes, centrándose en la extensa cicatrización del hígado (cirrosis).

4.-Zepatier en el VHC y el VIH-SIDA.
Debido a las rutas comunes de la infección, algunas personas están infectadas simultáneamente con dos virus de VIH y VHC.

Este estado se llama co-infección.  

Los investigadores reclutaron a 218 participantes que estaban coinfectados con VIH y VHC para participar en un ensayo de 12 semanas de Zepatier.

Los resultados mostraron que Zepatier tenía altas tasas de curación en personas co-infectadas con el VHC genotipos 1a, 1b, y 4.

5.-Zepatier en las personas que se enfrentan a la drogadicción.
En Canadá y en otros países de altos ingresos la principal forma en que se propaga la infección por VHC en general, hoy en día es a través de compartir el equipo para el uso de sustancias.

Los investigadores colaboran en un estudio llamado Co-Star que pretendía tratar el VHC en personas que usan drogas callejeras.

En general, el 92% de los participantes fueron curados.

Según los investigadores, la adherencia a los medicamentos del estudio fue alta, con un promedio de entre el 97% y el 100%.



Website CATIE:

Oportunidades Perdidas para el Diagnóstico Precoz del VIH en la Atención Primaria en Cataluña

El diagnóstico de enfermedades indicadoras de VIH o definitorias de sida no hace sospechar a muchos médicos de primaria de la presencia de infección por el VIH.

Se calcula que hasta el 30% de las personas que viven con el VIH en Cataluña desconocen que tienen esta infección y el retraso en el diagnóstico sigue constituyendo un problema tanto para la salud de la propia persona como para la salud pública.

La atención primaria ofrece una buena oportunidad para realizar el diagnóstico temprano de la infección, ya que la mayor parte de las personas en situación de riesgo y las no diagnosticadas que presentan síntomas de la infección son atendidas únicamente en estos servicios.

Sin embargo, un estudio realizado en Cataluña, cuyos resultados han sido publicados en la edición de febrero de la revista Sexually Transmitted Infections, demuestra que se pierden muchas oportunidades de realizar el diagnóstico del VIH en ese entorno y que es necesario la implicación del personal de atención primaria para aumentar las tasas de realización de pruebas y evitar los diagnósticos tardíos.

En 2013, en Cataluña se registraron 808 nuevos diagnósticos de VIH, lo que equivale a una incidencia de 11,1 casos por cada 100.000 personas, un dato que está muy por encima de la media de la Unión Europea (5,7 casos por cada 100.000 personas).

Los diagnósticos tardíos –definidos como un diagnóstico del VIH cuando los recuentos de CD4 se sitúan por debajo de 350 células/mm3– supusieron el 42% de todos los casos registrados y hasta el 22% presentaba una enfermedad avanzada (recuento de CD4 inferior a 200 células/mm3).

Esto tiene repercusiones negativas, ya que este retraso en el diagnóstico está vinculado a unas mayores tasas de morbimortalidad y el diagnóstico precoz debería ser una prioridad en los programas de prevención y control de la infección.

Por este motivo, un grupo de investigadores liderado por la Dra. Cristina Agustí, del Centro de Estudios Epidemiológicos sobre el sida y las infecciones de transmisión sexual de Cataluña (CEEISCAT), llevó a cabo un estudio transversal y basado en la población en el que participaron pacientes de entre 16 y 65 años que habían sido diagnosticados de una dolencia indicadora de VIH en un Centro de Atención Primaria de Cataluña.

El objetivo del estudio fue estimar la prevalencia y distribución de estas dolencias, valorar qué proporción de estas personas se acabaron realizando una prueba diagnóstica e identificar qué factores estuvieron relacionados con no realizarse una prueba del VIH.

La lista de dolencias indicadoras empleada en el estudio fueron: cualquier enfermedad definitoria de sida, hepatitis B, hepatitis C, infecciones de transmisión sexual (ITS), mononucleosis, linfoma distinto al de no de Hodgkin, herpes zoster, dermatitis seborreica, leucocitopenia no explicable, trombocitopenia no explicable y candidiasis distinta a la vaginal o pulmonar.

De los casi cuatro millones de pacientes registrados en el SIDIAP (siglas de Sistema de Información para el Desarrollo de la Investigación en la Atención Primaria) en Cataluña, un 2,5% (99.426) fue diagnosticado de, al menos, una dolencia indicadora de VIH.

De estos, el 96,2% recibieron un único diagnóstico, mientras que el 3,8% restante mostró más de una dolencia de este tipo.

De las 99.426 personas con una dolencia indicadora, el 18,56% se realizó una prueba de detección del VIH antes de 4 meses, produciéndose 275 diagnósticos de esta infección, lo que supone el 1,5% de las pruebas realizadas.

Al considerar únicamente las personas diagnosticadas tras el primer episodio de dolencia indicadora, la incidencia quedó en el 1,43% (261 diagnósticos).

En el caso de las personas que presentaron más de un episodio de dolencias indicadoras, el 36,9% se realizó la prueba después del primer episodio y el 8,8%, después del segundo u otro posterior.

La prevalencia de VIH fue de 1,4% y 4,76%, de forma respectiva.

El porcentaje de personas que se realizaron una prueba del VIH varió en gran medida en función de la dolencia indicadora diagnosticada en el primer episodio.

Las tasas de realización de pruebas del VIH fueron más elevadas cuando el primer diagnóstico correspondió a una ITS, mientras que las tasas de realización de pruebas del VIH fueron más bajas en el caso de las personas diagnosticadas de tuberculosis, neumonía recurrente, trombocitopenia inexplicable, herpes zoster y dermatitis seborreica.

Entre los factores detectados más relacionados con no haberse realizado una prueba del VIH tras un primer episodio de una dolencia indicadora fueron: ser mujer, tener más de 50 años y haber tenido solo una dolencia indicadora.

Por su parte el tener una ITS aumentó la probabilidad de realizarse una posterior prueba del VIH, incluso en comparación con las personas que presentaban una enfermedad definitoria de sida.

Según los autores, el estudio demuestra que la prevalencia de VIH más elevada se observó en pacientes diagnosticados de hepatitis C, herpes zoster y sífilis.

De todos modos, cuando se diagnosticaron una o más dolencias indicadoras, la proporción de personas que se realiza una prueba en los cuatro meses siguientes al primer episodio fue baja en general, aunque varió mucho en función de la dolencia en cuestión.

Una notable proporción de las personas que presentaron más de una dolencia solo fueron diagnosticadas del VIH tras el segundo episodio y no tras el primero, lo que, a juicio del equipo de investigadores, pone de relieve la pérdida de oportunidades de diagnóstico en la atención primaria.

Además, se comprobó que muchas personas que presentaban enfermedades definitorias de sida no se les ofreció la prueba del VIH de forma rutinaria en los servicios de atención primaria catalanes.

Es posible que los médicos de cabecera no estén ofreciendo con más asiduidad la prueba del VIH por diversos motivos como la falta de tiempo, la necesidad de formación y por existir problemas para debatir temas sexuales con los pacientes.

Las conclusiones del estudio dan fuerza al argumento de realizar cribados del VIH en la atención primaria en función del diagnóstico de las dolencias indicadoras, para lo cual sería necesario realizar una formación específica del personal médico de atención primaria sobre estrategias para superar los obstáculos a la hora de ofrecer la realización de la prueba del VIH.

También se valora positivamente la implementación de un sistema de alerta al consultar el historial médico por ordenador para recordar al médico que sugiera la realización de la prueba del VIH cuando se diagnostique una dolencia indicadora.

No obstante, entre las limitaciones del estudio, el equipo de investigadores señala que es posible que se haya sobreestimado el número de oportunidades perdidas debido a la ausencia de datos sobre las tasas de rechazo de la prueba o que haya diagnósticos de enfermedades indicadoras por parte de otros especialistas que hayan sido incluidas luego en el historial del paciente por el médico de cabecera.

Referencia: Agustí C, Montoliu A, Mascort J, et al. Missed opportunities for HIV testing of patients diagnosed with an indicator condition in primary care in Catalonia, Spain. Sex Transm Infect. Published online first February 17, 2016. Doi: 10.1136/sextrans-2015-052328.



Website Sexually Transmitted Infections:

La Organización Mundial de la Salud Actualiza sus Estimaciones sobre la Prevalencia de la Coinfección por VIH y VHC

Más de dos millones de personas en el mundo podrían estar afectadas por ambas infecciones.

De acuerdo con un nuevo estudio cuyos resultados han sido publicados en la edición de 24 Febrero de la revista The Lancet Infectious Diseases, se calcula que 2,3 millones de personas con el VIH en el mundo estarían coinfectadas por el virus de la hepatitis C (VHC).

De entre todas estas personas, más de la mitad –1,3 millones– son usuarias de drogas inyectables (UDI). 

El estudio también ha hallado que, en comparación con las personas sin VIH, las seropositivas tienen, en general, seis veces más de probabilidades de tener hepatitis C lo que subrayar la necesidad de proporcionar servicios integrados en la atención de los pacientes coinfectados por el VIH y el VHC.

El VIH y la hepatitis C son dos infecciones que constituyen problemas graves de salud pública mundial y que, además, comparten vías de transmisión y poblaciones afectadas.

Se calcula que, a escala mundial, hay 37 millones de personas con el VIH y alrededor de 115 millones de personas con hepatitis C crónica.

Sin embargo, hasta la fecha, se desconocía con exactitud la extensión y el impacto de la coinfección por ambas infecciones.

Con el fin de arrojar más luz sobre esta cuestión, un grupo de investigadores llevó a cabo un estudio promovido por la Organización Mundial de la Salud (OMS). 

El estudio realizó una revisión sistemática de estudios médicos y citas procedentes de fuentes y bases de datos internacionales con el fin de elaborar la primera estimación mundial de la prevalencia de la coinfección por el VIH y el VHC que permita considerar la doble infección como un problema de salud pública.

El estudio se centró en la prevalencia de los anticuerpos del VHC, un marcador de exposición al VIH, pero no de una infección activa.

La detección de la presencia del virus activo requiere un test de confirmación más costoso –prueba de ARN del VHC– y muy pocos de los estudios revisados incluían este dato.

Las poblaciones estudiadas fueron clasificadas de acuerdo con las principales categorías de exposición al VIH: personas que adquirieron el VIH por vía heterosexual y mujeres embarazadas; UDI; HSH; y otras personas con VIH en situación de alto riesgo (trabajadores/as sexuales; personas privadas de libertad; personas que utilizan drogas no inyectables; etc.), y población general.

Los estudios fueron elegibles si incluían un mínimo de 50 personas.

De entre 31.767 citas identificadas, 787 estudios cumplieron los criterios de inclusión lo que proporcionó 902 estimaciones de prevalencia de la coinfección por el VIH y el VHC.

Los resultados muestran que 2,3 millones de personas en el mundo (rango intercuartil [RIC]: 1,3 – 4,4 millones) están coinfectadas por el VIH y el VHC lo que supone una prevalencia mundial de 6,2% de los cuales un 58% serían UDI.

La zona más afectada es Europa del Este y Asia Central (27%) donde existe una elevada población de UDI con VIH y se estima que 607.700 personas estarían coinfectadas por el VIH y el VHC.

A continuación, se sitúa África Subsahariana (19%) donde se estima que 429.600 personas estarían coinfectadas por ambos virus.

La prevalencia de la coinfección en poblaciones clave varía ampliamente observándose la tasa más elevada en UDI (82,4%) seguida de hombres gais y otros hombres que practican sexo con hombres (HSH) [6,4%] y mujeres embarazadas o personas expuestas por vía heterosexual (4,0%).

De acuerdo con los investigadores, sus hallazgos confirman la evidencia anteriormente publicada según la cual el sur y el este de Asia y Europa del Este tienen una mayor prevalencia de anticuerpos del VHC.

Por lo que respecta a la prevalencia de la coinfección por el VIH y el VHC, se observan claras diferencias geográficas entre los diferentes grupos de población.

En muestras obtenidas de la población general, la prevalencia más elevada se halló en Sudamérica y África Central y Occidental, y la más baja en África Oriental.

En mujeres embarazadas con VIH o personas con exposición heterosexual, la prevalencia fue, de nuevo, más elevada en África Central y Occidental, pero más baja en el resto del África Subsahariana.

En UDI, la prevalencia de la coinfección fue de más de un 80% en seis regiones, sobre todo en zonas donde hay grandes poblaciones de usuarios de drogas inyectables con epidemias de VIH concentradas, como por ejemplo Europa Central y del Este, el sur y el sureste de Asia y América del Norte.

De acuerdo con los resultados del metaanálisis que realizaron los investigadores, en comparación con las personas sin VIH, las seropositivas tuvieron, en general, 6 veces más probabilidades de tener infección por el VHC, una cifra que osciló entre 1,6 veces más elevada en población general, 1,4-6,8 veces superior en personas que ejercen el trabajo sexual, y 4-13 veces más elevada en HSH, UDI y otras poblaciones en situación de alto riesgo.

Según los investigadores, sus hallazgos muestran claramente que las personas con el VIH se encuentran en una situación de mayor riesgo de infección por el VHC, sobre todo los usuarios de drogas inyectables que constituyen el 58% de la prevalencia mundial de la coinfección por el VIH y el VHC.

Por esta razón, en sus conclusiones enfatizan la necesidad de mejorar o implementar los programas de cribado del VHC en personas con el VIH así como garantizar la derivación a los servicios de atención y tratamiento de la hepatitis C sobre todo en UDI y HSH.

Además, los investigadores señalan que, a pesar de la búsqueda sistemática de literatura publicada y no publicada realizada en este estudio, solo se identificaron estimaciones en el 45% de todos los países.

Como consecuencia de ello, consideran prioritario mejorar los sistemas de vigilancia del VIH y el VHC con el objetivo de que dichos sistemas ayuden a definir la epidemiología de la coinfección y permitan crear estrategias apropiadas para la prevención, diagnóstico, atención y tratamiento de las personas que lo necesitan.

Este sería el caso, sobre todo, de países que están experimentado un aumento creciente de personas usuarias de drogas inyectables y del África Subsahariana donde la carga de la coinfección es debida principalmente a la elevada prevalencia del VIH.

Referencia:
Platt L, Easterbrook E, Gower E, et al. Prevalence and burden of HCV co-infection in people living with HIV: a global systematic review and meta-analysis. The Lancet Infectious Diseases, Published online February 24, 2016, dx.doi.org/10.1016/S1473-3099(15)00485-5




Website The Lancet Infectious Diseases:

Website OMS/WHO:

La FDA Aprueba Odefsey; Emtricitabina, Rilpivirina y Alafenamida de Tenofovir (un Comprimido de Combinación de Dosis Fija) para el Tratamiento de la Infección por el VIH

El primero de Marzo de 2016, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) autorizó el Odefsey (Emtricitabina, Rilpivirina y Alafenamida de Tenofovir), un comprimido de combinación de dosis fija, para el tratamiento de la infección por el VIH.

Odefsey se recomienda como un régimen completo para el tratamiento de la infección por el VIH-1 en pacientes mayores de 12 años como tratamiento inicial para aquellos que no nunca han recibido tratamiento antirretroviral y tienen concentraciones del ARN del VIH-1 igual o por debajo de 100.000 copias por mL; o para reemplazar un tratamiento antirretroviral estable en aquellos con reducción virológica (ARN del VIH-1 por debajo de 50 copias por mL) por lo menos durante seis meses sin antecedentes de fracaso terapéutico y sin sustituciones conocidas relacionadas con la resistencia a los componentes individuales del Odefsey.

Conocidas relacionadas con la resistencia a los componentes individuales del Odefsey.




Website infoSIDA:

Website Food and Drug Administration (FDA):

La Cura de la Hepatitis C; está Vinculado a un Menor Riesgo de Muerte, Enfermedad Renal y la Diabetes en Personas con VIH

Curado de virus de la hepatitis C (HCV) se asocia con un riesgo reducido de la muerte, la enfermedad renal y diabetes.

Los investigadores analizaron los datos de la cohorte de individuos GeSIDA 3603 / HCV coinfectados por el VIH que fueron tratados con interferón y Ribavirina entre 2000 y 2008 en 19 centros en España.

Hallazgos fueron presentados en la Conferencia de 2016 sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas (CROI) en Boston.

Fuera de 1625 individuos, 592 (36 por ciento) fueron curados del virus.

Después de una mediana de seguimiento de 5,2 años entre los que fueron curados y 5,5 años entre los que no estaban, los participantes que se curaron experimentaron tasas más bajas de "eventos", enfermedad renal y la diabetes sepsis no relacionada con el SIDA.

Después de ajustar los datos para diversos factores, los investigadores encontraron que una cura la hepatitis C se asoció con un 62 por ciento menos de riesgo de muerte, un 63 por ciento menor riesgo de eventos renales, y un 46 por ciento menos de riesgo de la diabetes.

Todas estas asociaciones fueron estadísticamente significativos, lo que significa que es poco probable que se produjo por casualidad.

Los investigadores no encontraron asociaciones estadísticamente significativas entre una cura la hepatitis C y el riesgo de no relacionadas con el hígado, la muerte no relacionada con el SIDA; eventos cardiovasculares; eventos relacionados con los huesos; no hígado, cáncer no relacionado con el SIDA; y la sepsis relacionada con el SIDA no.




Website CROI 2016:

Dos Sencillos Tests Permitirían Detectar la Presencia de Depresión en Personas con el VIH

La herramienta evaluada por investigadores españoles podría ser utilizada en entornos médicos no especializados o en centros comunitarios.

Un estudio español publicado en AIDS Care ha verificado la capacidad diagnóstica de dos métodos sencillos para poder identificar casos de depresión en personas con el VIH fuera de entornos clínicos especializados.

La depresión es una comorbilidad frecuente en personas con el VIH, aunque en muchas ocasiones no llega a diagnosticarse, con la consecuente afectación sobre su calidad de vida.

Para determinar la mejor estrategia de detección de casos de depresión en pacientes con el VIH en entornos médicos no especializados –e incluso en centros comunitarios– los autores del presente estudio compararon los resultados de dos tests: la Escala Hospitalaria de Ansiedad y Depresión (HADS, en sus siglas en inglés) y las preguntas para identificar depresión de la Sociedad Clínica Europea del Sida (EACS, en sus siglas inglés).

La herramienta desarrollada por la EACS consta de únicamente dos preguntas:

•¿Te has sentido en los últimos meses frecuentemente deprimido/a, triste o desesperanzado/a?

•¿Has perdido interés en actividades con las que solías disfrutar?

Respecto a esta herramienta, los investigadores exploraron en qué se traducían dos de las posibilidades: responder sí a cualquiera de las dos preguntas (resultado EACS-A) y responder sí a las dos preguntas (EACS-B).

En cuanto a HADS, su herramienta específica para la depresión es HADS-D, que consta de 7 preguntas que pueden arrojar resultados de entre 0 y 21 puntos.

Una puntuación de 11 o superior es considerada indicativa de depresión significativa y una entre 8 y 10 indica un trastorno leve.

Para un adecuado uso como prueba de cribado, diversos estudios seleccionaron tener una puntuación de 8 o superior como el punto de corte idóneo con relación a la especificidad y la sensibilidad del test.

Por otro lado, la prueba HADS total (HADS-T) agrupa las 7 preguntas específicas de depresión y las 7 de ansiedad, con un rango de resultados entre 0 y 42 puntos.

Suele utilizarse para valorar estados psicológicos de aflicción general.

Un total de 113 personas participaron en el estudio, de las que el 73% eran hombres.

El 37% tenían pareja estable, el 45% eran solteras, el 10% divorciadas y el 7% viudas.

El 65% de los participantes eran heterosexuales, el 31% homosexuales y el 4% bisexuales.

El 47% de los participantes tenía estudios primarios, el 26,5% estudios secundarios y el 25% estudios universitarios.

El 46% de los participantes no tenía empleo, el 93% vivían en entornos urbanos y el 33% vivían solos.

El 33% de los participantes tenía historial de problemas psiquiátricos, el 19% tenía antecedentes familiares de problemas psiquiátricos y el 13% tomaba psicofármacos en el momento de participar en el presente estudio.

El 26,5% de los participantes refirió consumo abusivo de alcohol durante algún momento de su vida y el 13% lo refirió en el momento de participar en el estudio.

En cuanto al uso de otras drogas, el 15% manifestó ser usuario activo de drogas y el 30% refirió haberlo sido en algún momento de su vida.

Como método diagnóstico con el que se compararon las pruebas de cribado evaluadas en el presente estudio se utilizó la entrevista semiestructurada con un psiquiatra, considerado el método estándar de diagnóstico en la actualidad.

Los análisis estadísticos comparativos realizados no observaron diferencias significativas entre la entrevista semiestructurada y las pruebas de cribado analizadas (HADS-D, HADS-T, EACS-A y EACS-B), por lo que todas ellas podrían considerarse idóneas para cribar la presencia de depresión en entornos no especializados.

Para establecer el mejor equilibrio entre sensibilidad y especificidad, el estudio concluyó que considerar una puntuación de 12 o superior en el caso de HADS-T, de 5 o superior en el caso de HADS-D y tanto el resultado EACS-A como el EACS-B serían los criterios más adecuados para considerar la presencia de depresión y referir a la persona a servicios de atención especializada para completar el proceso diagnóstico e iniciar –si fuera necesario– la terapia más adecuada.

Los resultados del presente estudio muestran que es posible y sencillo colaborar en la detección de casos de depresión en personas con el VIH desde entornos médicos no especializados o incluso comunitarios.

Por ello, podría ser interesante implementar intervenciones como las descritas en el ensayo en organizaciones comunitarias o centros de atención primaria que atiendan a personas con el VIH, ya que podrían proporcionar mejoras importantes en su calidad de vida.

Referencia: Bayón-Pérez C, Hernando A, Álvarez-Comino MJ, et al. Toward a comprehensive care of HIV patients: finding a strategy to detect depression in a Spanish HIV cohort. AIDS Care. 2016 Feb 17:1-8.



Website AIDS Care:

La Fibrosis Hepática de Gravedad está Ligada a la Disfunción Cognitiva en Mujeres Independiente del Estatus de VIH o la Hepatitis C

La gravedad de la fibrosis hepática está asociada con la disfunción cognitiva independiente de virus de la hepatitis C (HCV) o estado de VIH, al menos entre las mujeres que viven con uno o ambos virus.

Los investigadores llevaron a cabo un estudio transversal de 1.479 mujeres de Estudio Interagencias del VIH de la Mujer (WIHS) y presentaron sus hallazgos en la Conferencia de 2016 sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas (CROI) en Boston.

Los investigadores determinaron la gravedad de la fibrosis a través de la aspartato aminotransferasa índice de la relación de plaquetas (APRI), y también realizaron pruebas neuropsicológicas entre las mujeres a través de una batería de pruebas de una hora de duración.

Un total de 303 de las mujeres se les dio pruebas de Elastografía hepática transitoria.

Las mujeres tenían 46 años en promedio. Cincuenta y dos por ciento eran VIH no infectados, 5 por ciento estaban coinfectados por el VHC, y el 16 por ciento eran coinfectados con VIH/VHC.

Ochenta y tres por ciento no presentaban fibrosis o fibrosis leve, el 14 por ciento tenían fibrosis moderada, y el 3 por ciento tenía fibrosis severa.

Tener la fibrosis moderada o grave se asoció independientemente con déficit en el aprendizaje, la función ejecutiva (habilidades cognitivas de nivel superior), la memoria, la velocidad psicomotora, la fluidez del lenguaje y la motricidad fina.

Los investigadores también encontraron asociaciones independientes con disfunción cognitiva, aunque menor que las observadas conectado a la fibrosis moderada o grave, para el VIH, que se asoció con deficiencias en el aprendizaje y la memoria; y el VHC, que estaba relacionado con déficits en la función ejecutiva y atención.

Cuando la fibrosis hepática se midió mediante la Elastografía transitoria en lugar de APRI, su gravedad se asoció con déficits en la atención, función ejecutiva y la fluidez.




Website CROI 2016: