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Fortaleciendo así la Capacidad Médica Integral.

martes, 22 de marzo de 2016

Se Observa una Mejora de la Función Hepática tras el Inicio del Tratamiento Antirretroviral

Los beneficios son mayores tras alcanzar la indetectabilidad viral tanto en personas que solo tienen el VIH como en aquellas coinfectadas por hepatitis víricas.

El inicio de la terapia antirretroviral se asocia con una mejora de la función hepática en hombres con el VIH independientemente de si están coinfectados por una hepatitis vírica.

Esta es la principal conclusión a la que llega un equipo de investigadores de EE UU en un artículo publicado en la versión digital de Journal of Acquired Immune Deficiency Syndromes.

A las personas participantes en el Estudio Multicéntrico de Cohorte del Sida (MACS, en sus siglas en inglés) se les realizó un seguimiento de la función hepática empleando el índice APRI (un marcado no invasivo que relaciona el nivel de aspartato aminotransferasa [AST] con el de plaquetas) antes y después de iniciar el tratamiento antirretroviral.

Se observó que la función hepática se redujo de forma significativa tanto en los hombres monoinfectados como en los coinfectados por una hepatitis vírica en el periodo previo al inicio de la terapia frente al VIH.

Sin embargo, el comienzo del tratamiento antirretroviral se relacionó con una mejora en el índice APRI, que estuvo relacionado con la carga viral.

Los efectos beneficiosos de la terapia antirretroviral se desvanecieron después de dos años en el caso de los hombres monoinfectados, posiblemente debido a la toxicidad asociada al uso de fármacos antirretrovirales más antiguos.

De acuerdo con los investigadores, sus hallazgos demuestran que la terapia antirretroviral eficaz se relaciona con una mejora de la función hepática en hombres con el VIH, con o sin hepatitis víricas.

Los hombres con carga viral indetectable de VIH presentaron los descensos más acusados en el índice APRI y se vio que ese efecto se reducía de forma progresiva en los pacientes con carga viral detectable, lo que refuerza la hipótesis de que los efectos beneficiosos sobre el hígado de la terapia antirretroviral se deben a la supresión de la replicación del VIH.

La enfermedad hepática es una causa importante de morbimortalidad en personas con el VIH coinfectadas por el virus de la hepatitis B (VHB) y/o hepatitis C (VHC).

También se han observado descensos en la función hepática en hombres que solo tienen el VIH.

Se ha propuesto la hipótesis de que la supresión inmunitaria es la causa de la disfunción hepática en el contexto de la infección por VIH sin tratar.

El uso de antirretrovirales puede mejorar la salud del hígado, sin embargo algunos de estos medicamentos pueden provocar toxicidad hepática.

Para entender mejor los efectos de la terapia antirretroviral sobre la función hepática, los investigadores de MACS diseñaron un estudio prospectivo en el que participaron hombres con el VIH con o sin coinfección por una hepatitis vírica.

Se midió el valor de APRI antes y después del inicio del tratamiento.

La población del estudio estuvo compuesta por 494 hombres, de los cuales 53 estaban coinfectados: 24 por hepatitis C, 27 por hepatitis B y 2 por hepatitis B y C de forma simultánea.

Se midió la función hepática en dos momentos antes de iniciar la terapia (4 años y 1 año antes) y, posteriormente, a los 2 y 5 años desde el inicio del tratamiento antirretroviral.

Más de las tres cuartas partes de los pacientes (79%) habían iniciado el tratamiento antes del año 2001 y una amplia mayoría de ellos (87%) tomaron en aquel entonces medicamentos antirretrovirales conocidos por su toxicidad, como Didanosina (Videx®) y Estavudina (Zerit®).

El análisis realizado antes de iniciar el tratamiento reveló que los pacientes tanto monoinfectados por el VIH como los coinfectados por el VIH y hepatitis vírica experimentaron aumento significativos en el índice APRI (de 0,49 a 0,55, p menor 0,01; y de 1,26 a 1,62, p=0,02, respectivamente).

Sin embargo, transcurridos los dos primeros años tomando tratamiento antirretroviral, se observó un descenso en la media del índice APRI tanto en los pacientes monoinfectados por el VIH (de 0,55 a 0,53; p=0,01) como en los coinfectados (de 1,62 a 1,31; p= 0,07).

Tras ajustar los resultados por factores tales como la edad, el origen étnico y el recuento de células CD4, los investigadores hallaron que los hombres monoinfectados experimentaron un aumento de un 17% en el índice APRI antes de empezar a tomar el tratamiento antirretroviral.

Los cambios observados en la función hepática dos años después del inicio de la terapia frente al VIH estuvieron relacionados con el nivel de carga viral.

En este sentido, el índice APRI descendió un 16% en pacientes que mantenían su carga viral indetectable y un 2% en aquellos cuya carga viral se mantenía entre las 500 y las 75.000 copias/mL; y aumentó un 47% en aquellos hombres cuya carga viral se situó por encima de las 75.000 copias/mL.

Los análisis realizados a los 5 años tras el inicio del tratamiento reveló un aumento general en el índice APRI, aunque dicho índice no llegó alcanzar el nivel previo al inicio del tratamiento antirretroviral.

Entre los pacientes coinfectados por el VIH y hepatitis víricas, el análisis multivariable mostró un aumento medio de un 34% en el índice APRI antes de iniciar el tratamiento antirretroviral.

De manera similar a lo observado en pacientes que solo tenían el VIH, los cambios en la función hepática dos años después del inicio de la terapia frente al VIH estuvieron relacionados con el nivel de carga viral: los pacientes coinfectados que tuvieron carga viral del VIH indetectable experimentaron un descenso de un 22% en el índice APRI y los que mantuvieron su carga viral entre 500 y 75.000 copias/mL tuvieron una disminución de un 13%.

Hubo muy pocos pacientes coinfectados con niveles muy altos de carga viral como para poder analizar de manera rigurosa el impacto del tratamiento sobre la función hepática.

A diferencia de los pacientes monoinfectados por el VIH, el índice APRI continuó descendiendo en los pacientes coinfectados que mantenían la carga viral del VIH indetectable (p=0,03) durante los cinco años de seguimiento tras el inicio del tratamiento (descenso mediando de un 8%).

La exposición acumulativa a los Análogos de Nucleósido más antiguos y tóxicos se asoció con un índice APRI más elevado tras el inicio del tratamiento.

Teniendo en cuenta este aspecto, los investigadores llegaron a la conclusión de que la función hepática cinco años después del inicio de la terapia frente al VIH en pacientes monoinfectados con carga viral indetectable fue significativamente mejor que la observada antes del inicio del tratamiento antirretroviral.

En sus conclusiones los investigadores señalan: “El índice APRI [la función hepática] mejora con la inhibición de la replicación del VIH tanto en pacientes monoinfectados como en los coinfectados por hepatitis víricas dos años después del inicio del tratamiento antirretroviral”, y añaden: “Esta mejora es mayor en los pacientes que consiguen mantener la carga viral del VIH indetectable”.

Con todo, subrayan la importancia de seguir investigando sobre este aspecto con el fin de dilucidar los mecanismos que subyacen a esta mejora y para analizar si los beneficios observados persisten a largo plazo con el uso de la nuevas combinaciones de medicamentos frente al VIH.

Fuente: Aidsmap
Referencia: Price JC et al. Highly active antiretroviral therapy mitigates liver disease in HIV infection. J Acquir Immune Defic Syndr, online edition. DOI: 10.1097/QAI.0000000000000981, 2016.




Website Aidsmap:

Website Journal of Acquired Immune Deficiency Syndromes (JAIDS): http://journals.lww.com/jaids/pages/

Las Mujeres de Zambia Perciben Erróneamente la Circuncisión Masculina con Capacidad de Proteger contra el VIH y las ITS

Un estudio de mujeres de Zambia encontró que la percepción errónea del VIH y otras infecciones de transmisión sexual (ITS) la reducción del riesgo -relacionado de la circuncisión masculina.

La publicación de sus resultados en PLoS ONE, los investigadores llevaron a cabo dos rondas de entrevistas a 934 mujeres de 15 a 29 años de edad, en la nación de África subsahariana, y llevaron a cabo entrevistas en profundidad de una submuestra de 45 de las mujeres.

Se llevó a cabo la primera ronda de entrevistas entre noviembre de 2010 y abril de 2011.

Se llevó a cabo la segunda vuelta entre septiembre y diciembre de 2011. Grandes ensayos clínicos aleatorios múltiples realizados a mediados de los años 2000 estima que la Circuncisión Masculina Voluntaria Médica (VMMC) reduce el riesgo de transmisión de mujer a hombre del virus en un 60 por ciento.

VMMC confiere ninguna reducción directa riesgo de VIH para las mujeres, pero la investigación también ha sugerido que la adopción generalizada de VMMC África subsahariana no en última instancia, reducir la incidencia del VIH entre las mujeres.

Otras investigaciones han encontrado que la circuncisión masculina reduce el riesgo de sífilis, tanto para mujeres y hombres.

En la primera y segunda entrevistas, un respectivo 64 por ciento y 82 por ciento de las mujeres articula correctamente que la circuncisión masculina reduce el riesgo de contraer el VIH de los hombres.

Un respectiva 30 por ciento y el 41 por ciento declaró incorrectamente que la circuncisión masculina protege completamente a los hombres contra el virus.

Las mujeres poder protector de la circuncisión masculina también sobreestimado en gran manera contra otras enfermedades de transmisión sexual.

Un respectiva 50 por ciento y 70 por ciento de las mujeres dijeron que creían que la circuncisión masculina reduce el riesgo de VIH de una mujer si tiene relaciones sexuales con un hombre circuncidado.

"Los programas deben abordar las necesidades de información de la mujer y seguir haciendo hincapié en que los condones siguen siendo fundamentales, independientemente del estado de la circuncisión de la pareja masculina", concluyeron los investigadores.



Website PLoS ONE:

Inicio Temprano del Tratamiento del VIH mejora la Calidad de Vida en Personas con Buena Salud en General

Entre las personas con buena salud en general, comenzar el tratamiento poco después del diagnóstico conduce a mejoras modestas en la calidad de vida en comparación con retrasar el tratamiento hasta el sistema inmunológico se deteriora, informes Aidsmap.

Los investigadores en el estudio START global que fue publicado en 2015 inscribieron 4.685 personas que viven con el VIH y que tenía más de 500 células CD4 y la buena salud en general, y luego los asignados al azar a iniciar antirretrovirales (ARV) o esperar hasta que sus recuentos de CD4 por debajo de 350 se redujo.

Los investigadores pidieron a los participantes sobre la regularidad de calidad de vida, pidiendo una autoevaluación de su salud, en una escala de cero a 100 y que sea mala, regular, bueno, muy bueno o excelente; si el dolor ha interferido recientemente con su trabajo; y con qué frecuencia se sentían tranquila y apacible durante el mes anterior.

Los resultados de este Subestudio calidad de vida se presentaron en la Conferencia de 2016 sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas (CROI) en Boston.

En comparación con su calidad de vida calificaciones al comienzo del estudio, los que comenzaron el tratamiento temprano dieron puntuaciones más altas para su salud actual y general después de que comenzó la toma de medicamentos.

Los que estaban en el grupo de tratamiento tardío informó puntuaciones similares o ligeramente inferiores a éstas medidas de calidad de vida después de que comiencen los ARV, en comparación con sus propias calificaciones al inicio del estudio.

A lo largo del estudio, hubo una modesta pero estadísticamente significativamente mayor (significado es poco probable que se han producido por casualidad) el nivel de las cuatro medidas de calidad de vida entre los miembros del grupo de tratamiento temprano en comparación con aquellos en el grupo de tratamiento tardío.

El beneficio del tratamiento precoz fue particularmente pronunciada en la medida de con qué frecuencia las personas dijeron que se sentían tranquila y apacible.




Website Aidsmap:

Website CROI 2016:
http://www.croiconference.org/

Te lo Perdiste!!!! UNAIDS: Reunión de WebEx (en vivo): Lo Último de la Ciencia del VIH; CROI 2016, Jueves 17 de Marzo


Analice todo el WebEx de UNAIDS: Lo Último de la Ciencia del VIH; CROI 2016
UNAIDS Science Now y la OMS Seminarios de Conocimiento de VIH presentes 2016.

Última ciencia del VIH:

actualización  de la CROI 2016 Jueves, 17 de Marzo 2016
24:30 | Tiempo Europa (Berlín, GMT + 01: 00) | 1 h 30 min en la Sala de Conferencia Kofi A. Annan, del Edificio de ONUSIDA / OMS Ginebra, Suiza.

Número de Reunión: 848 076 998
Contraseña de la Reunión: Cr01_2016


Únete por Teléfono 0800-051-3810 número de teléfono gratuito de llamadas-en (Reino Unido)
+ 44-203-478-5289

Número de larga distancia de llamadas-en (Reino Unido) Código de acceso: 848 076 998



Website UNAIDS/ONUSIDA:

Website CROI 2016:

CROI 2016: VIH y Transexualidad, una Prioridad a la Cola de las Políticas de Prevención y Atención

La interacción de factores biológicos, sociales y estructurales que se retroalimentan explicaría la desproporcionada prevalencia e incidencia del VIH en mujeres transexuales.

Durante la pasada Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas (CROI 2016), celebrada el mes de febrero en la ciudad de Boston (EE UU), tuvo lugar un hito importante en la historia de este encuentro científico.

Por primera vez, se incluía en el programa oficial de la CROI una sesión dedicada a abordar la prevención del VIH y otros aspectos relacionados con la salud en personas transexuales.

Razones no faltan: cada vez es mayor la evidencia científica que muestra que el VIH afecta de forma desproporcionada a las personas transexuales de todo el mundo pese a ello, se trata de una población que a menudo se encuentra a la cola de las políticas de prevención del VIH.

Esto es debido, en parte, a la falta de datos sobre la población transexual o al tipo de definición que se utilice para describir a esta población.

Por ejemplo, en EE UU, se estima que aproximadamente 700.000 personas son transexuales –el 0,3% de la población– y en Europa, las tasas oscilan entre un 0,1% y un 0,5%.

Sin embargo, en el Sur de Asia, donde algunos países reconocen la existencia del tercer sexo, las tasas oscilan entre un 0,7% y un 2,9%.

Por lo que respecta al VIH, un metaanálisis de 39 estudios realizados en 15 países reveló una prevalencia mundial del VIH en mujeres transexuales de un 19%, con una probabilidad 49 veces mayor de infección por el VIH que la observada en población general adulta. 

La prevalencia más elevada -22%- se observó en países de recursos elevados, siendo las mujeres transexuales de color las más afectadas.

Hasta la fecha, se desconocen estimaciones del número absoluto de personas transexuales que viven con el VIH; sin embargo, datos recientes sugieren que constituyen una minoría clave de personas infectadas por el VIH en la atención sanitaria.

Otro metaanálisis más reciente, que revisó 49 estudios realizados en esta población y que incluyeron resultados de laboratorio, halló unas tasas de prevalencia que oscilaron entre el 2% en mujeres jóvenes transexuales y un 45% en mujeres transexuales que ejercen el trabajo sexual.

Tres estudios que estimaron la incidencia de VIH proporcionaron unas tasas de 1,2 a 3,6 nuevas infecciones por cada 100 persona-años.

Incluso en países donde la prevalencia del VIH es elevada en la población general, el impacto en las mujeres transexuales es todavía mayor.

Por ejemplo, en Lesoto, en el sur de África, se estima una prevalencia general del VIH de un 18% para todos los hombres cisexuales (es decir no transexuales), un 27% para todas las mujeres cisexuales, y un 28% para todos los hombres gais y otros hombres que practican sexo con hombres (HSH); sin embargo, dicha tasa aumenta hasta un 60% en las mujeres transexuales.

En relación con los hombres transexuales, la investigación es bastante limitada y arroja unas estimaciones de prevalencia que oscilan entre un 0 y un 10%.

Los expertos están de acuerdo en que la puesta en marcha de intervenciones preventivas combinadas de alto impacto contribuiría a reducir la incidencia del VIH en personas transexuales.

Sin embargo, un amplio abanico de factores y determinantes hacen a las personas transexuales más susceptibles a la infección por el VIH o menos propensas a utilizar los métodos preventivos y acceder a la atención y al tratamiento en el caso de infectarse.

Entre los factores biológicos se incluye el uso de la terapia hormonal que podría interaccionar con el tratamiento antirretroviral o con los fármacos utilizados para la profilaxis preexposición al VIH (PrEP).

Aunque no hayas datos que confirmen la existencia de interacciones clínicamente significativas entre la terapia hormonal y los medicamentos antirretrovirales utilizados como tratamiento o como prevención, a muchas mujeres transexuales es un tema que les preocupa y prefieren priorizar el uso de la terapia hormonal.

Muchos expertos coinciden en que la PrEP podría tener un gran potencial en la prevención del VIH en mujeres transexuales.

Sin embargo, hasta la fecha, ningún ensayo clínico ha explorado su uso de manera específica en esta población.

Un subanálisis del estudio iPrEx mostró que, al igual que sucedió en el caso de los HSH, no se registró ninguna infección por el VIH entre las mujeres transexuales cuyos niveles de fármaco en sangre indicaban que habían tomado 4 dosis o más de profilaxis a la semana.

En general, las mujeres transexuales tendieron a mantener una menor adherencia a la PrEP que los HSH.

Un dato a destacar es que ,a diferencia de los HSH, las mujeres transexuales en situación de mayor riesgo fueron las que menos probabilidad tuvieron de utilizar la PrEP de forma constante.

Las mujeres transexuales (especialmente las que tomaban tratamiento hormonal) tuvieron una probabilidad muy inferior que los HSH de presentar niveles de fármaco compatibles con la toma de 4 dosis o más de la PrEP a la semana.

Los autores consideran que uno de los factores que explicaría esta baja adherencia puede ser el miedo (o falta de información) a posibles interacciones ente la terapia hormonal y los medicamentos utilizados en la PrEP.

Algunos estudios han lanzado la hipótesis de que la terapia hormonal basada en estrógenos podría afectar a la farmacocinética de Tenofovir (uno de los medicamentos utilizados en la PrEP), interfiriendo, por ejemplo, en el proceso de fosforilación por el que el Tenofovir disoproxil fumarato se transforma en el auténtico agente activo, el difosfato de Tenofovir. 

Esto implicaría que las mujeres transexuales que toman estrógenos y la PrEP podrían tener niveles más reducidos de Tenofovir en el tejido rectal que los hombres cisexuales y que, por lo tanto, podrían necesitar dosis más elevadas del fármaco.

Con todo, se trata de una hipótesis que requerirá evaluada en profundidad en futuros estudios.

Por otro lado, las hormonas también podrían provocar cambios potenciales en la mucosa rectal o vaginal que incrementaría la vulnerabilidad al VIH así como el compartir material para la inyección de hormonas o sustancias de relleno (como la silicona) podría aumentar el riesgo de transmisión del VIH y la hepatitis B y/o C.

Se desconoce, sin embargo, si las mujeres transexuales que se someten a una cirugía de reasignación de sexo son más vulnerables a la infección por el VIH.

Los factores sociales y estructurales también incrementan la vulnerabilidad de las personas transexuales frente al VIH.

Entre dichos factores se incluyen el estigma, el miedo de revelar el estado serológico, la pobreza, la falta de oportunidades laborales –que conduce a muchas mujeres transexuales a dedicarse al trabajo sexual–, la falta de hogar o de una vivienda estable, la violencia, los obstáculos para acceder a la atención sanitaria, el uso de sustancias o los problemas de salud mental, como la depresión. 

En EE UU, donde las mujeres transexuales son candidatas a recibir la PrEP, la amplía mayoría no está utilizando esta nueva herramienta preventiva y es muy probable que ni siquiera la conozcan.

Un estudio realizado en San Francisco –probablemente la ciudad de EE UU donde existe una mayor concienciación sobre la PrEP y una elevada utilización entre los HSH– reveló que solo un 14% de las mujeres transexuales había oído hablar de esta herramienta preventiva a finales de 2013.

Los datos de atención y tratamiento del VIH procedentes de programas financiados en EE UU muestran que las mujeres transexuales tienen menos probabilidades que el resto de la población con VIH de mantenerse en el seguimiento clínico (78% frente a 80%) y de alcanzar la indetectabilidad viral (74% frente al 81%).

Un encuesta llevada a cabo por una organización estadounidense que trabaja por los derechos de las personas transexuales –Transgender Law Center– reveló que los cuidados relacionados con la reasignación de sexo y la terapia hormonal figuraban entre las principales prioridades de las mujeres transexuales con el VIH siendo estos aspectos más urgentes que el tratamiento del VIH.

Sin embargo, la encuesta también mostró que las mujeres transexuales que tenían un mismo médico para el cuidado del VIH y para el manejo de la terapia hormonal tenían más probabilidades de no abandonar el seguimiento clínico y de tener la carga viral indetectable, lo que demuestra los beneficios de una atención integral en esta población de pacientes con el VIH.

Los expertos señalan que la desproporcionada prevalencia e incidencia del VIH en mujeres transexuales es debida a la interrelación de factores biológicos, sociales y estructurales que se retroalimentan y consideran necesarios enfoques bio-psico-sociales basados en la afirmación de género para conseguir mejores resultados.

Referencia: Poteat TC. HIV in Transgender Populations: Charted and Uncharted Waters. Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections. Boston, February 22-25, 2016. Abstract 79.




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Inicio del Tratamiento del VIH podría Mejorar la Salud del Hígado

A partir del tratamiento antirretroviral (ARV) para el VIH se asocia con la mejora de la salud de hígado entre aquellos con y sin hepatitis B o C virus (VHB/VHC), informes Aidsmap.

La publicación de sus hallazgos en la revista Journal of Acquired Immune Deficiency Síndromes (JAIDS), los investigadores estudiaron a 494 hombres en el Estudio Multicéntrico de Cohorte del SIDA (MACS), incluyendo 24 coinfectados con el VHC, 27 de coinfección por el VHB, y 2 coinfectados con VHB y VHC.

Los participantes se sometieron a cribado a través de la función hepática aspartato aminotransferasa Índice de la Relación de Plaquetas (APRI) de un respectivo cuatro años y un año antes de iniciar los ARV, así como de un respectivo dos años y cinco años después de comenzar el tratamiento del VIH.

Setenta y nueve por ciento de los participantes comenzó el tratamiento del VIH antes de 2001.

Entre la infección por el VIH y el mono-participantes de la hepatitis coinfección viral del VIH, las puntuaciones medias APRI aumentaron, respectivamente, de 0,49 a la 0,55 y 1,26 a 1,62 antes del tratamiento del VIH.

(Un aumento en la puntuación de empeoramiento de la función hepática.)

Durante los dos primeros años después de empezar tratamiento, las puntuaciones se redujeron APRI, 0,55 hasta 0,53 entre los participantes mono infectado, y 1,62 a 1,31 entre los participantes coinfectados.

Después de ajustar los datos con respecto a los hombres no infectados por diversos factores, los investigadores encontraron que el APRI aumentó en un promedio del 17 por ciento durante el período previo a la ARV.

Durante los dos primeros años después de la iniciación de ARV, APRI se redujo en un 16 por ciento entre los que tenían una carga viral totalmente suprimida, disminuyó en un 2 por ciento entre los que tenían una carga viral entre 500 y 75.000, y aumentó en un 47 por ciento entre los que tenían una carga viral superior 75.000.

En general, APRI aumentó posteriormente hasta cinco años después de empezar tratamiento, pero no volvió a los niveles observados antes de la iniciación del tratamiento del VIH.

Datos ajustados sobre los hombres coinfectados mostraron que APRI aumentó en un promedio del 34 por ciento durante el período antes del tratamiento del VIH.

Dos años después de la iniciación de ARV, los que tienen una carga viral suprimida totalmente produjo un descenso del 22 por ciento en abril, y los que tienen una carga viral entre 500 y 75.000 experimentaron una disminución del 13 por ciento.

El conjunto de personas con una carga viral muy alta era demasiado pequeño para analizar adecuadamente.

APRI siguió disminuyendo, en un promedio de 8 por ciento, a cinco años después del inicio del tratamiento del VIH.




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Website Journal of Acquired Immune Deficiency Syndromes (JAIDS): http://journals.lww.com/jaids/pages/

El VIH puede Infectar también a los Macrófagos y Replicarse en Ellos

La investigación en la curación del VIH debería tener en cuenta también la infección de estas células para conseguir erradicar el virus del organismo.

Un equipo de investigadores ha demostrado que el VIH infecta y se reproduce en unas células del sistema inmunitario denominadas macrófagos, presentes en el hígado, el cerebro y los tejidos conectivos del organismo.

Este descubrimiento puede tener importantes implicaciones en la investigación de la cura de esta infección.

Mediante un modelo en animales, un equipo de investigadores descubrió la presencia del VIH en macrófagos con capacidad de replicarse y de infectar otras células.

Estos hallazgos han sido publicados en la revista Journal of Clinical Investigation.

Los macrófagos son células que se encargan de fagocitar cualquier cuerpo extraño que se introduzca en el organismo, incluyendo células del cuerpo que estén infectadas, como por ejemplo los linfocitos CD4 con el VIH.

Aunque, con anterioridad, ya se habían propuesto mecanismos de reproducción del virus en macrófagos, según los autores, su estudio demuestra de forma inequívoca que los macrófagos constituyen una fuente clara de virus replicantes, incluso en ausencia de las células-T CD4.

Para determinar si los macrófagos en los tejidos se podían infectar de forma productiva por el VIH, el equipo de investigadores empleó un modelo con ratones humanizados que carecían de células-T.

Los macrófagos con el VIH se distribuyeron en diversos tejidos, incluyendo el cerebro y, en dichas células, pudieron obtenerse muestras de virus con capacidad de replicación y de infectar otras células. 

Así comprobaron que en los macrófagos puede producirse la replicación del VIH en ausencia de linfocitos-T, las dianas tradicionales del virus.

Estos resultados demuestran que los macrófagos representan un objetivo para el VIH, que puede ayudar a mantener y transmitir la infección.

Los resultados del estudio también tienen implicaciones en la investigación de la cura.

De todos modos, el equipo de investigadores anunció que ahora su intención es comprobar si uso de terapia antirretroviral tiene algún impacto sobre la replicación del virus en estas células.

De este modo, se podrá dilucidar la cuestión de si los macrófagos representan un reservorio latente para el VIH una vez iniciado el tratamiento frente a la infección.

Los autores reflexionan que aunque los linfocitos-T CD4 fueran la única diana del VIH, la erradicación de la infección sería complicada, pero ahora que se ha demostrado que existen otras células que el virus puede infectar y donde puede replicarse, supone que la tarea de curar la infección podría ser aún más compleja de lo que se pensaba.

Todos estos datos ayudarán a orientar la investigación en la cura del VIH.

Referencia: Honeycutt JB, Wahl A, Baker C, et al. Macrophages sustain HIV replication in vivo independently of T cells. J Clin Invest. doi:10.1172/JCI84456.



Website The Journal of Clinical Investigation: