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jueves, 1 de noviembre de 2012

El Cáncer Anal Cambia de Cara

El cáncer anal es uno de los más infrecuentes, sin embargo, su incidencia no ha dejado de crecer en los últimos años.
 
Y aunque ya se sospechaba que la infección por el virus del sida podía estar detrás de este fenómeno, un estudio estadounidense acaba de confirmar esta relación.
 
Hace algunos años que el cáncer anal dejó de ser un tumor típico de mujeres de cierta edad para afectar, sobre todo, a varones jóvenes que mantienen relaciones sexuales con otros hombres.
 
Y como acaba de ratificar la revista 'Journal of the National Cancer Institute', la infección por VIH está detrás de este giro epidemiológico.
 
"Sigue siendo un cáncer raro, pero ahora es más frecuente. Y hemos comprobado que la infección por VIH combinada con la infección por el papilomavirus crean la 'tormenta perfecta' para este tumor", señala Pedro Herranz, especialista de la unidad que el Hospital La Paz de Madrid tiene sobre esta enfermedad.
 
El VIH no es un virus capaz de causar cáncer por sí solo, como sí ocurre, por ejemplo, con el virus del papilomavirus, cuya infección crónica puede desembocar en un tumor (en el cuello del útero, en el ano o incluso en la cavidad oral).
 
Sin embargo, el virus del sida sí es capaz de dañar de tal manera el sistema defensivo que éste sea incapaz de protegerse de otros virus oncogénicos (como el mencionado papilomavirus, el Epstein Barr, algunas hepatitis...).
 
Portadores del VIH:
 
Como señalan esta semana investigadores del Instituto Nacional del Cáncer de EEUU, el cáncer anal es el cuarto tumor más habitual entre personas portadoras del VIH; "sin embargo, hasta ahora no estaba claro hasta qué punto los tumores anales en población seropositiva estaban influyendo en el aumento de esta enfermedad".
 
Según sus conclusiones, el 28,4% de los varones con este tipo de cáncer son portadores del VIH, una proporción que no se corresponde en el caso de las mujeres, entre quienes la infección sólo está presente en el 1,2% de las afectadas por un tumor en el ano.
 
"La población seropositiva tiene mayor riesgo de cáncer anal", ratifica Herranz; "especialmente en el caso de varones homosexuales; y, en menor medida, mujeres y varones heterosexuales".
 
Como explica por su parte Silvia Sanjosé, responsable de la Unidad de Infecciones y Cáncer del Instituto Catalán de Oncología (ICO), la atención al papel del VIH en el cáncer de ano comenzó a prestarse hace unos años, cuando "observamos que un elevado porcentaje de pacientes con VIH acababa desarrollando este tumor".
 
"A diferencia de otros tumores relacionados con la infección por VIH, como el sarcoma de Kaposi, cuya incidencia se ha reducido gracias a la introducción de las terapias antirretrovirales; esto no ocurre con el cáncer anal", explica Sanjosé.
 
"La infección por el papiloma no se ve influenciada por el tratamiento antirretroviral", confirma Herranz.
 
"Quizás es una incongruencia, las terapias contra el VIH que han permitido una supervivencia más larga a esta población, están permitiendo que desarrollen otro tipo de tumores que necesitan un periodo de latencia más prolongado para desarrollarse".
 
En la actualidad se valoran dos medidas preventivas para tratar de proteger a la población que mantiene relaciones sexuales de riesgo y detectar a tiempo posibles tumores anales.
 
Por un lado, explica la especialista catalana, la citología anal rutinaria a hombres que mantienen relaciones sexuales con otros hombres, como la que se recomienda anualmente a las mujeres para detectar a tiempo lesiones precancerosas en el cuello del útero.
 
"El problema es que el recto también tiene funciones de esfínter, y el tratamiento de lesiones precancerosas tiene más complicaciones y repercusiones en la vida diaria en esta zona que en el cérvix", aclara.
 
En segundo lugar, la vacuna que evita la infección por el virus del papiloma, cuyo uso en varones ya está autorizado, aunque no generalizado.
 
En este sentido, igual que a las niñas se les recomienda antes de su primera relación sexual, algunas voces defienden que la vacunación de los varones a los 10 ó 12 años, antes de que definan su orientación sexual, también podría tener un importante papel preventivo.
 
"Estamos empezando a tratar el cáncer anal en analogía con los tumores de cérvix", remata por su parte el doctor Herranz, "porque sabemos que tiene una causa común [una infección que se transmite por vía sexual] y, además, afecta a zonas anatómicas con similitudes, como la mucosa anal y cervical".
 
 
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Website Journal of the National Cancer Institute: